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Riva inyecta 99 millones para sostener a Siderúrgica Sevillana

El grupo italiano, que es su propietario, palia sus pérdidas y la hace virar hacia mercados exteriores.

el 08 feb 2012 / 20:44 h.

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La compañía transformadora de acero Siderúrgica Sevillana, muy vinculada por actividad al sector de la construcción y de la obra pública, ha encontrado en su matriz el mejor paraguas para soportar el hundimiento del ladrillo y la contención en los presupuestos de las administraciones públicas.

De hecho, la firma siderúrgica ha recibido en los últimos dos años una inyección de capital de 99 millones de euros que ha desembolsado su propietario, el italiano Grupo Riva, para enjugar las pérdidas en las que está inmersa la fábrica de Alcalá de Guadaíra (Sevilla) desde el ejercicio de 2009, según confirmaron ayer fuentes cercanas a la empresa.

El grupo familiar italiano, al que pertenece Siderúrgica Sevillana desde 1970, ha materializado su apuesta por sustentar esta tradicional industria en sus horas más bajas a través de varias aportaciones millonarias. Así, en abril de 2010, apenas unos meses después de cerrar un 2009 en el que la firma sevillana registró unos números rojos superiores a los 12 millones de euros, Riva desembolsó siete millones, a la que seguiría otra inyección de 27 millones en diciembre de ese mismo año.

Pero en 2011, año igualmente marcado por el profundo retroceso de actividad en el mercado nacional de la construcción, la matriz italiana hizo la mayor contribución financiera, nada menos que 65 millones de euros, según reseñaron las fuentes, de manera que el capital social de la firma se eleva ya a 98,1 millones.

Aunque aún es pronto para conocer cómo se ha comportado 2011, todo apunta a que mantendrá la tendencia de números rojos iniciada en 2009 -cuando registró un volumen de facturación de 212 millones de euros- y que continuó en 2010, ejercicio en el que las pérdidas se situaron algo por encima de los 11 millones, si bien entonces las ventas experimentaron una mejora y se elevaron hasta los 252 millones.

Hay que remontarse a 2008, primer ejercicio completo de crisis, para certificar los últimos beneficios cosechados por Siderúrgica Sevillana, a cuyo frente se sitúa Mauro Pozzi, de cinco millones, tras una primera mitad de año "magnífica" y una segunda parte "catastrófica". De ahí en adelante, la situación del panorama nacional ha obligado a la compañía a centrarse en la exportación y en nuevos mercados, entre ellos, los países del Norte de África, con objeto de paliar el frenazo de las ventas, que se hundieron en torno a un 40% en el último año en el que están cerradas las cuentas.

Ese alivio que ha proporcionado "contar con el respaldo de un grupo saneado financieramente" se ha traducido además en la paz social que reina en Siderúrgica Sevillana. En 2010, movida por el comportamiento del negocio y el retroceso de las ventas, la dirección presentó un expediente de regulación de empleo (ERE) temporal para 113 trabajadores y, aunque las autoridades laborales le dieron el visto bueno, la compañía no llegó a aplicarlo. "La empresa llegó a la conclusión de que era pan para hoy y hambre para mañana, puesto que éste es un sector en el que no conviene tener a la gente fuera del circuito durante unos cuantos meses". A día de hoy la plantilla se mantiene en torno a los 300 trabajadores. No obstante, la evolución del año pasado y de 2012 resultarán fundamentales para calibrar si ya se ha tocado fondo o aún hay margen para nuevas caídas, lo que provocará un rediseño de la estrategia en uno u otro sentido.

Mientras tanto, Siderúrgica mantiene su apuesta inversora en materia medioambiental y de responsabilidad social a pesar de la coyuntura. En esta línea, la firma sevillana se convirtió en la primera empresa que recibió el año pasado el distintivo de calidad ambiental que otorga la Consejería andaluza de Medio Ambiente por el que se reconoce el esfuerzo realizado tanto en materia organizativa como inversora en las cuestiones de respeto al medio ambiente y de responsabilidad social corporativa.

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