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Roban las joyas de la Virgen de los Remedios de Los Palacios y Villafranca y saquean su capilla

El ladrón accedió desde el techo, se hirió y se secó la sangre con el paño del altar

el 31 ago 2014 / 10:30 h.

La Virgen de los Remedios, antes de ser saqueada en su capilla. La Virgen de los Remedios, antes de ser saqueada en su capilla. La Policía Local y el departamento científico de la Guardia Civil intentaban ayer encontrar huellas y atar cabos del robo de las joyas de la Virgen de los Remedios, y aunque el ladrón tuvo la precaución de usar guantes, ha dejado un reguero bastante visible de su estropicio. Accedió a la capilla de Los Remedios, en el barrio del Furraque, por una claraboya de la casa hermandad anexa a la propia fachada del templo; entró en las dependencias del museo de la hermandad de la Vera Cruz y se asomó al balconcillo que da a la iglesia en sí. Desde ahí, se tiró hacia el piso, se llevó por delante una cornisa de escayola, que acabó hecha añicos en el suelo, al igual que sus gafas de graduación, que encontró la Policía, y acabó sangrando al menos en un brazo, porque un testigo que lo vio, sin reconocerlo, a eso de las 6.30 horas, al salir por la puerta principal de la capilla, se extrañó de que llevara una sábana ensangrentada liada en las manos. «En realidad no eran sábanas, sino los paños de la mesa del altar», deducía ayer el hermano mayor de la corporación que acoge esta popular capilla del Furraque, José Díaz Lay, todavía traspuesto por el sacrilegio cometido contra la Virgen de Los Remedios, una talla anónima del siglo XV que es a día de hoy la más popular en este municipio del Bajo Guadalquivir. De hecho, su paso de Semana Santa es al que más nazarenos acompañan en la noche del Jueves Santo, con más de 400. «Económicamente, no sabríamos decir ahora mismo una cuantía concreta, pero el daño sentimental es incalculable, y a la Virgen nos la encontramos esta mañana que daba miedo verla; nos temíamos lo peor», señala Lay. El hermano mayor explica que «le habían dado un tirón de la corona y le había arrancado cabello de detrás, y otro tirón del brazo, pero no sabremos en qué situación nos encontraremos la talla hasta que no la desnudemos». Al menos, aparentemente, la Virgen no mostraba ayer daños significativos. Por extraño que parezca, el ladrón no se llevó la corona, aunque sí otros muchos objetos de valor para la hermandad y sus devotos. La camarera de la Virgen, Conchi Barea, como el hermano mayor y otros responsables de la hermandad apenas si durmieron la noche del viernes, pues fueron avisados por la Policía, que a su vez recibió el aviso de unos chavales que pasaban por la calle San Sebastián cuando salían de la feria del pueblo sobre las 6 de la mañana. El ladrón no desaprovechó el tiempo dentro de la capilla, pues además de las joyas que llevaba puestas la Virgen de los Remedios, amén de la medalla de plata bañada en oro que ostentaba por el V Centenario de la fundación de Villafranca, también se ha llevado las joyas y el rosario de la Virgen de la Encarnación; las joyas y un broche que llevaba una Dolorosa pequeñita situada a los pies del Cristo de la Vera Cruz, el dinero de varios cepillos, incluido el dispuesto especialmente desde hace dos años para la construcción del nuevo retablo del altar, en proceso; todos los objetos –«algunos muy valiosos»– de la vitrina de venta de recuerdos; cálices, patenas, copones y viáticos de la sacristía, entre otros objetos. «También intentaron quitarle las potencias al Señor Cautivo», han contado otros hermanos de la cofradía que no daban ayer crédito a lo ocurrido. «El ladrón debió de estar dentro de la capilla al menos una hora, estuvo a sus anchas repasando y cogiendo todo lo que le dio la gana», suponía ayer el hermano mayo. «Los agentes de la Guardia Civil se han llevado las gafas del sujeto», contaba ayer esperanzado, «para poder identificar el ADN», aunque los agentes le dijeron que los resultados pueden tardar un tiempo.

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