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Roca asegura que Muñoz firmaba lo que decía Gil

El presunto cerebro de Malaya culpa al alcalde fallecido de la corrupción urbanística en Marbella.

el 21 dic 2010 / 21:29 h.

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Roca, ayer, durante el juicio de Malaya.
El ex asesor de Urbanismo de Marbella Juan Antonio Roca no tiene miedo escénico. En sus intervenciones, pisa fuerte, habla de forma contundente y, en ciertos lances verbales, revela un amor casi obsesivo por los detalles que ahora le permite desgranar una defensa solvente en el juicio del caso Malaya, pero que antes, quizás a lo largo de la instrucción, le dio algún que otro dolor de cabeza, como cuando se encontraron las agendas con las iniciales de quienes lo sobornaron y de aquellos a los que él supuestamente untó.

 

Ayer, en la decimosexta sesión del plenario se presentó como un simple tornillo de una maquinaria, el Ayuntamiento, mucho más amplia y bien engrasada. Él era un simple mandado: la eminencia gris la encarnaba el alcalde Jesús Gil y Gil.

Y eso explica lo que muchos analistas piensan del papel que el ex regidor Julián Muñoz ha jugado en toda esta historia: que era un simple mandado que le prestó la firma a quienes disponían. Así, dijo que el ex alcalde se limitó a firmar el convenio urbanístico de la operación Crucero Banús, el acuerdo que permitió que la edificabilidad de la parcela pasara desde los 500 hasta los 11.000 metros cuadrados, incrementando exponencialmente las ganancias de quienes compraron el terreno en 2001 por cuatro millones y se deshicieron de él, un año después, por diez millones de euros.

Así, Muñoz sólo fue a firmar el acuerdo urbanístico, porque Jesús Gil "no firmaba nada". Un dato importante: ayer apareció un convenio anterior que había rubricado también Muñoz y que favorece a las tesis defensivas, dado que su inspirador es el anterior propietario, Yassin Dogmoch, que negoció con Gil, y los aprovechamientos urbanísticos que debía recibir el Consistorio son mucho menores a los que ingresó después.

Ese primer convenio, de 1996, establecía el pago de 60 millones de pesetas por parte de los promotores; en el segundo, el que propicia el ex teniente de alcalde Pedro Román, se establece el abono de 240 millones de pesetas, lo que usó Roca para presentarse como defensor de las arcas municipales. Es Jesús Gil, por tanto, el que inspiró ambos acuerdos. Por cierto, el segundo convenio ha sido entregado estos días por el Ayuntamiento, de cuya existencia dudaba el mismísimo abogado municipal.

Roca también señaló que nunca ha sido funcionario ni empleado del consistorio, sino "el gerente de Planeamiento 2000". "El modelo de ciudad lo decidían los políticos en la revisión del PGOU; yo era un simple técnico, eran los políticos quienes daban las licencias", señaló. Roca reconoció que entre 1992 y 2006 "llevaba sus sociedades personales", pero, agregó, no existían incompatibilidades.

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