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Roca inflige a Sevilla uno de sus mayores mazazos laborales

La empresa catalana anuncia por sorpresa el fin de 44 años de actividad y 228 despidos

el 18 dic 2012 / 12:15 h.

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La carta les llegó un día antes de que comenzase la aplicación de la suspensión de sus contratos del 1 de diciembre al 7 de enero, recogida en el último ERE aprobado. En ella no se decía nada de los planes que la empresa multinacional catalana Roca tenía para su planta de Alcalá de Guadaíra (Sevilla) -la única que tiene en Andalucía-, sino que emplazaba al comité a una reunión para abordar la situación económica general, de la compañía y la adopción de medidas con las que afrontar el inminente 2013.

El encuentro tuvo lugar ayer y, para sorpresa de la plantilla, Roca anunció que pondrá fin a una planta con 44 años de actividad y arrastrará consigo 228 despidos, con lo que protagonizará uno de los mayores reveses laborales que sufre la provincia de Sevilla en las últimas décadas.

La justificación que dio la empresa es que el centro sevillano, especializado en la producción de porcelana sanitaria (cisternas), es de las fábricas "menos versátiles" del grupo, puesto que "puede cubrir hasta un máximo del 28% del total de referencias que se fabrican actualmente en España". Y es que opta por concentrar la producción para adecuarla a las previsiones de ventas, que siguen en descenso, así como por "reducir costes de estructura industrial para acometer inversiones de actualización y mantenimiento", argumentó.

El director de Recursos Humanos del grupo, el encargado de comunicar la decisión al comité de empresa de Alcalá, les explicó que el expediente de regulación de empleo (ERE) extintivo responde a "motivos de producción, de estocaje y económicos" y que, aunque eran 245 en plantilla, respetarán la situación de los 17 prejubilados de la planta, explicó ayer el delegado de Personal del comité, Carlos Cortés. La empresa, que señaló que llevaba mucho tiempo pensando en esta medida, se mostró "cerrada en banda" a escuchar alternativas a las que estarían dispuestos los trabajadores como congelación o rebaja salarial o nuevos ERE temporales, que llevan sufriendo todos los años desde 2008, lo que acentúa la delicada situación de los trabajadores. Y es que, al estar sometidos a expedientes de suspensión, han ido agotando la prestación por desempleo a lo largo de este tiempo, por lo que apenas contarán con un colchón para afrontar este varapalo. "Ha habido años que nos hemos ido al paro un mes, otros que nos hemos ido dos meses... Y 30 compañeros que han estado un año completo", abunda.

No obstante, los trabajadores no bajan los brazos e intentarán pelear por todos los medios para mantener viva una planta que produce en torno a 50.000 o 55.000 piezas mensuales. Lo harán a partir del día 27, cuando está prevista la primera reunión una vez que Roca presente el ERE en Madrid. Lo hará allí, y ante el Gobierno central, porque además de Alcalá de Guadaíra cierra otro centro, éste en el municipio madrileño de Alcalá de Henares, que implicará la extinción de otros 258 puestos de trabajo y el cierre de su producción de porcelanas sanitarias. Mantendrá allí, por contra, la fabricación de bañeras y el centro logístico.

Será en ese encuentro -hay un mes desde la presentación de la documentación de periodo de consultas para sentarse a negociar- cuando se conozcan las condiciones y si Roca se limita a ofrecer una indemnización de 20 días por año trabajado que ampara la reforma laboral o mejora esa cifra.

Las cuentas de la empresa se pueden mirar desde dos perspectivas. Una, desde la visión global de grupo -no en vano Roca cuenta con presencia en más de 135 países, en los que tiene repartidos 71 centros productivos y emplea a 20.200 personas- o desde el punto de vista del mercado nacional, en el que mantendrá nueve fábricas (en Barcelona, Madrid, Castellón, Navarra y Burgos) con unas 2.000 personas en plantilla. En el primero de los casos, las cuentas arrojaron en 2011 unos beneficios de 20 millones de euros. En el caso aislado de España, los números se vuelven rojos ante la caída del sector de la construcción.

"Se están expandiendo fuera y les sale más barato producir", valoran, porque "nadie se esperaba esto, ni siquiera la dirección de la planta. Ha sido un jarro de agua fría", señala la plantilla, que ha dedicado a la factoría sus últimos 20 o 25 años. Es otra pérdida industrial -una más- para Sevilla. -->-->

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