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Rochelambert se gradúa en Europa

La CE tiene que decidir de aquí a tres años cuál es el modelo educativo que mejor funciona de todos los que hay en la Europa de los 25. Pero habrá más de uno y más de 25, porque cada centro escolar puede estar haciendo cosas que sirvan para diseñar la política educativa del futuro.

el 15 sep 2009 / 05:06 h.

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La Comisión Europea tiene que decidir de aquí a tres años cuál es el modelo educativo que mejor funciona de todos los que hay en la Europa de los 25. Pero habrá más de uno y más de 25, porque cada centro escolar puede estar haciendo cosas que sirvan para diseñar la política educativa del futuro. Partiendo de esta idea, ¿cómo ha llegado la Unión Europea (UE) a fijarse en un instituto de Rochelambert que no lleva más de cinco años abierto?

Lo primero que decidió la Comisión Europea fue estrechar el campo donde rastrear "prácticas educativas eficientes", y redujo la búsqueda a siete países: Finlandia, Hungría, Reino Unido, Letonia, Chipre y España. Se creó un grupo de trabajo en cada uno de esos Estados participantes -en España se le encomendó el proyecto de rastreo a un centro de investigación de la Universidad de Barcelona: el grupo Crea- y se les dio una pauta de búsqueda: ¿qué se está haciendo desde la educación para contribuir a que haya menos exclusión y mayor cohesión social?

La selección se regía por dos criterios: primero, la escuela debía estar ubicada en un barrio con un nivel socioeconómico y cultural bajo. Segundo, los profesores tenían que haber encontrado la fórmula para que los chavales salieran adelante pese a esas circunstancias difíciles. Un equipo de investigadores estudiaría la fórmula con lupa, harían entrevistas a profesores, padres, alumnos... Si realmente era buena, se exportaría a Bruselas y desde allí se buscaría el modo de extenderla a todos los países de la UE.

El grupo Crea eligió cinco centros en España y uno de ellos fue el IES Diamantino García Acosta, del barrio de Rochelambert. "Pedimos una lista a las consejerías de Educación de las 17 comunidades, pero el Diamantino se presentó a título personal y venía avalado por los resultados de las pruebas de diagnóstico", explica Rocío García, coordinadora de Crea en Sevilla. En cuatro años, el instituto había pasado del 43% de repetidores al 27%. ¿Cómo lo habían conseguido?

En el Diamantino, cuando un profesor insiste en captar la atención de un alumno durante más de 15 minutos, el chaval suele responder: "La escuela, ¿para qué?". Encontrar una respuesta convincente a esa pregunta fue la premisa con la que empezaron a trabajar los profesores. Y para hacerlo, primero tuvieron que captar la atención de sus padres.

Antes del Diamantino no había instituto en el barrio de La Plata y la mayoría de alumnos que salía del colegio Adriano del Valle dejaba de estudiar. Para ir al instituto más cercano (IES Padre Pío), los chavales debían cruzar a pie la SE-30 o darse un paseo hasta los centros del barrio de Juan XXIII. Era una distancia demasiado larga para una población con alto riesgo de exclusión social, con familias pobres en las que el padre o estaba parado o trabajaba 12 horas al día. "Mi madre está toda la noche trabajando. Cuando llego no tiene ganas de escuchar qué tal me fue en la escuela, sólo quiere que la deje dormir", dice un estudiante.

"El Diamantino tiene 315 alumnos y cada uno necesitaría hasta tres profesores en exclusiva, pero sólo somos 32", apunta uno de los docentes. Para solventar ese escollo, el instituto ha reclutado a 18 voluntarios para que en cada aula haya hasta seis profesores enseñando. Algunos son padres que salen de trabajar y empalman con las clases de matemáticas, otros son estudiantes de segundo de carrera que van a hacer prácticas de las facultades de Educación, Historia y Psicología.

Incluso los estudiantes más avanzados se han hecho cómplices de sus profesores y ayudan a los que tienen más dificultad. El Diamantino no ha creado un aula específica para los chavales con más problemas de aprendizaje, como otros institutos. En su lugar ha dispuesto a los chavales en grupos heterogéneos "para no excluir a nadie y que no se sientan tontos". El curso pasado, en el Diamantino se graduó el 82,5% de estudiantes de cuarto de ESO.

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