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Rocío

«Rocío de fe» sobre los corazones manriqueños

La hermandad de Villamanrique se queda a las puertas de la aldea almonteña para celebrar su peculiar misa de romeros.

el 07 jun 2014 / 09:08 h.

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ROCIO 2014 Atardece en la Raya Real, una ligera brisa refresca los rostros cansados de los cientos de peregrinos que caminan junto al Simpecado de Villamanrique. Envuelto en una inmensa polvareda avanza en dirección a Matas Gordas, el paraje donde pernocta la hermandad. Adelantada la caballería, con Francisco Javier Domínguez, alcalde de carretas, a la cabeza, la hermandad se va situando. «Un poco más adelante», indica a los boyeros para que la carreta quede justo en el centro del descampado. Para entonces el sol se pone sobre El Rocío. Atrás queda un intenso día de camino que empezó en torno a las 6 horas con el enganche de los bueyes y la subida a los porches de la parroquia. «El día ha estado fresco», así que el camino ha resultado «muy cómodo», destacaba el presidente de la Primera y Más Antigua, Juan Márquez, con quien coincidían los peregrinos: «El calor justo». Pero en la pará ya hacía fresco y los ponchos eran los mejores aliados. Pese a la prohibición, la hermandad, haciendo uso de los derechos adquiridos por su antigüedad, pasó por la fachada principal del Palacio del Rey, tras el sesteo, para rezar ante el azulejo de la Blanca Paloma. Pero ahora, en Matas Gordas, es el momento de celebrar la misa. «Como la hermandad sale tan temprano no hacemos misa de romeros», explica Juan Márquez, por lo que en este atardecer toca preparar la mesa de altar, poner los focos junto a la carreta del Simpecado, cuyos candelabros están encendidos, mientras los manriqueños acercan sus sillas para hacer un corro ante el retablo que compone la carreta. Aunque en la función del pasado domingo en la parroquia de Santa María Magdalena cantó el coro recuperado de la corporación, en esta misa la música la ponen los tamborileros, con el maestro, Félix, a la cabeza. Este año no ha podido hacer el camino pero ha llegado a tiempo a la parada con su flauta y el tamboril para disfrutar también un rato de sus hijos. Con sus sones comienza una misa «muy manriqueña y muy rociera», advierte el presidente. También el párroco, Juan Jesús Romero, que se bautizó en el camino del año pasado, acaba de llegar. En esta ocasión se ha quedado en el pueblo con el retén que recibe a las hermandades que pasan para saludar a la Más Antigua subiendo a sus porches y... se arrancó: «Tenía la espinita clavada pero cuando ha llegado el Cerro, la última, le he cantado la sevillana a los boyeros, que son de Lebrija: Los carreteros andando hacen los caminos lentos...». Megáfono en mano, ayudado por el seminarista Luis María, y alumbrado por una linterna, «en este atardecer marismeño», el capellán de la hermandad dedicó la misa a «los enfermos del pueblo, necesitados e impedidos que se han quedado en Villamanrique». «Está cayendo el rocío, el relente, de la noche sobre nosotros, también cae el Rocío de la fe sobre nuestros coracones en un abrazo, en una sevillana sentida, en el encuentro de entrega y fraternidad, a la par que el Rocío del Espíritu está cayendo sobre nuestras almas», arrancó la homilía que encandiló a todos. Tras un caldito calentito y una cena amenizada por los cantes dedicados a la Blanca Paloma, tocaba descansar. «Villamanrique debe ser hoy ejemplo» en la presentación ante la Virgen del Rocío en la puerta de la ermita. Inés Velázquez, hermana mayor para esta romería, que firmó por decisión de su familia en el sesteo del Palacio del Rey el año pasado este compromiso, no puede ocultar la emoción con la que vive estos días. «Siempre en la víspera del camino me pongo nerviosa, pero este año más», comentaba el jueves en los porches mientras recibía a las filiales que pasan por su pueblo. Ayer, en Matas Gordas, estaba feliz por el buen camino que habían tenido: «Estupendo, como hace muchos años que no hacía. Hasta he andado casi toda la Raya Real». No sabe si hoy será capaz de lanzar los vítores a la Virgen del Rocío, pero la hermandad ha soñado en esta parada con ese momento. Pasado el Ajolí, en torno a las 7.15 horas de hoy, en la calle Ajolí, repatirán las flores –gerberas, lilium y margaritas en tonos rosas– que ayer exornaban la carreta entre los peregrinos y la vestirán de limpio para pasar triunfal por la calle Princesa Sofía, donde recibe numerosas ofrenda florales y le cantan los vecinos, «una tradición de apenas 30 años» para llegar entusiasmados a la presentación.

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