Cultura

Rocío Molina se enfrenta al paso del tiempo en 'Oro viejo'

Una de las últimas grandes apuestas de esta Bienal que encara su última curva tiene nombre de mujer y hechuras menudas. La malagueña Rocío Molina, uno de los nombres con más proyección de la cantera de bailaores andaluces, estrena hoy Oro viejo, un espectáculo sobre los viejos sonidos rallados por la aguja de una gramola. Foto: El Correo.

el 15 sep 2009 / 16:27 h.

Una de las últimas grandes apuestas de esta Bienal que encara su última curva tiene nombre de mujer y hechuras menudas. La malagueña Rocío Molina, uno de los nombres con más proyección de la cantera de bailaores andaluces, estrena hoy Oro viejo, un espectáculo sobre los viejos sonidos rallados por la aguja de una gramola.

Sus encanto venía dado por su propia imperfección, con la aguja clavada en las ranuras de los discos -primero de pizarra, mucho más tarde de vinilo- y ese sonido metálico impreso encastrado en cualquiera de los ritmos que animaron esos tiempos grises: Fandangos, pasodobles y coplas, como la Falsa monea de Imperio Argentina, por poner un ejemplo.

Sobre esta base musical envuelta en el celofán de la nostalgia ha construido la malagueña Rocío Molina su nuevo espectáculo, un duelo "entre lo clásico y lo más actual", así como un homenaje a sus maestros, una reflexión sobre el paso del tiempo, una mirada "hacia los abuelos".

Éstas fueron algunas de las apreciaciones que Rocío Molina realizó ayer a la prensa en el que es su primer proyecto propio presentado sobre las tablas de la Bienal de Flamenco -aparte de apariciones como la realizada con enorme éxito en el espectáculo Mujeres, que dirigió el recientemente fallecido Mario Maya-.

"He tenido un reloj personal con el que he ido midiendo el tiempo hasta que me he dado cuenta de que lo he tenido acelerado y me lo he ido comiendo, y ahora con 24 años eso me ha hecho parar, sentarme en un banco y ver a la gente", explicó ayer la joven coreógrafa, que dice haberse fijado en los ancianos, que son quienes se sientan a observar y a charlar, "porque ya lo han hecho todo".

Oro Viejo, que también reivindica "la importancia de todo y de todos los que nos han precedido", no es un espectáculo con un guión cerrado, sino "abierto a que el público sienta libremente y llegue a sus propias conclusiones", añadió Molina, pues siempre busca transmitir "sensaciones distintas" y "no dejar a nadie indiferente".

Según Molina, a la que acompañarán Laura Rozalén (Madrid, 1979) -con la que ya compartió su anterior trabajo, Turquesa como el limón- y los bailarines Eduardo Guerrero y Moisés Navarro, se han "basado en lo que los abuelos han podido escuchar por la radio o cuando iban a un bar y sonaba la gramola".

Cada coreografía consta de piezas cortas, que interpretarán a partir de canciones de la época, de flamenco antiguo, zarzuela y pasodobles, así como las míticas Limeña, María de la O y La falsa monea.

Con la dirección escénica y el guión de David Picazo, la propuesta musical de Oro Viejo se complementará con la música original y más actual compuesta por los guitarristas Paco Cruz y Rafael Rodríguez Cabeza, la percusión de Sergio Martínez y el cante de Rosario Guerrero La Tremendita. "Llevamos mucho tiempo trabajando en este espectáculo, y lo hemos con gusto, para nada estresados y muy concentrados; ha sido algo que me ha alimentado mucho a nivel profesional y personal", terminó la bailaora, que por primera vez bailará acompañada en el escenario.

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