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Deportes

Rogelio: "Me hice socio en mi época de jugador y soy de los 200 más antiguos"

El pasado domingo se cumplieron 50 años de su debut con la elástica verdiblanca. 'La Zurda de Caoba' será homenajeada en los prolegómenos del encuentro ante el RCD Espanyol. 

el 18 sep 2012 / 20:40 h.

rogelio_sosa_7Rogelio Sosa Ramírez (Coria del Río, 15 de abril de 1943) es uno de los nombres propios de la historia del Real Betis. La Zurda de Caoba, apelativo que recibió durante su carrera en Heliópolis, disputó 175 partidos en Primera División con la elástica verdiblanca y el pasado domingo celebró el 50 aniversario de su debut, un 16 de septiembre de 1962, ante el Real Madrid de Di Stéfano, Amancio, Puskas y Gento. El Correo de Andalucía visitó ayer su localidad natal para pulsar su opinión antes del emotivo homenaje que le tributará la entidad de La Palmera en los prolegómenos del encuentro ante el RCD Espanyol. Rogelio, con 69 años, devora sus ratos libres con su esposa, sus tres hijos y su auténtica perdición, su nieta Elia, de 7 años. -Usted se crió futbolísticamente en el Acción Católica. Su primer entrenador fue un sacerdote, ¿le enseñó a rezar en el vestuario? -No. Allí jugué de chaval hasta que me fui al Victoria Balompié. -Se cumplen 50 años del debut con el primer equipo y 55 de su estreno en la cantera. ¿Cómo fue su 'aterrizaje' en el club? -Tres juveniles del Victoria nos fuimos al Betis. Nos llamó Benito Villamarín para que fuésemos para allá y fuimos a probar fortuna en el equipo. -Y después al Tomelloso y la Ponferradina... -Fuimos al Tomelloso Antonio Tenorio, -hermano del exutillero Alberto Tenorio-, Marcelo, del Calavera, y yo. Fuimos a jugar la fase de ascenso a Tercera y ascendimos ante la Gimnástica Segoviana. A la Ponferradina sí le pedí un dineral -risas-. 25.000 pesetas al año. Pasé mucho frío, pero fue una grata experiencia. Con el dinero que gané envié algo a mi casa -su padre fue pescador y trabajador de Ybarra y su madre regentaba un puesto de naranjas- y me compré una gabardina de las buenas y dos vaqueros. -Debutó ante el Real Madrid. 16 de septiembre de 1962. 2-5 en Heliópolis. ¿Recuerda? -Perfectamente. Fernando Daucik ya me había llevado a algunos amistosos y aquel día decidió darme la oportunidad. Perdimos 2-5, pero es que en el Real Madrid jugaban Di Stéfano, Puskas, Gento, Amancio... Casi nada. -En una ocasión marcó sin pisar el césped... -Sí. No recuerdo en qué partido fue. Aquel día era suplente, sustituí a un compañero, corrí la banda y, sin pisar el césped, marqué un gol de esos que llaman olímpico. -Y así hasta 10... -Sí. Recuerdo con especial cariño uno ante el Salamanca. En el Salamanca jugaba Frasco, que antes había estado con nosotros, y ya al final tiré un córner. Antes de tirarlo él empezó a gritarle al portero. Yo le pegué de rosca y fue para dentro. Perfeccionaba mucho los lanzamientos de falta y córner. En la vida hay que mecanizar mucho las virtudes. -¿Su mejor compañero? -Yo no soy hombre de criticar a nadie, pero no me puedo quedar con ninguno -matiza mientras la esposa de Bizcocho, natural de Coria y exbético, interrumpe la entrevista para saludarle-. -Más fácil. ¿Qué entrenador le marcó más en su carrera? -Todos te enseñan algo, pero sí es verdad que aprendí mucho de los primeros, Fernando Daucik y Domingo Balmanya. -¿El día más feliz de su carrera?¿La Copa del Rey de 1977? -Bueno... Aquel día no me sacó -Iriondo- ni a lanzar los penaltis -risas-. Recuerdo con mucho cariño un Carranza que le ganamos a Madrid, Benfica y Boca Juniors. -Habla con cariño de los empleados con los que ha coincidido. Dígame, ¿Antonio Picchi y Vicente Montiel fueron dos padres para los chicos de su generación? -A Picchi lo quise muchísimo. Montiel y yo llegamos al Betis en 1957. Él al primer equipo y yo a los juveniles. Pero tampoco me puedo olvidar de gente como Manuel Simó, José María de la Concha... -175 partidos en Primera con el Betis, una Copa del Rey y un sinfín de tardes mágicas. ¿Cree que es un mito en verdiblanco? -No, para nada. Mi época en el club fue buena, pero no creo que sea un mito. En mi época los jugadores estábamos comprometidos con el club. Hubo un año que nos hicimos socios para dar ejemplo. Yo sigo siéndolo. Estoy entre los 200 más antiguos. -Usted es bético de corazón. Y hasta trabajó con Lopera... -Sí, pero yo jamás hablaré mal de nadie. Pretendo tratar a todo el mundo con el respeto que se merece. -Dígame desde la lejanía, ¿a qué aspira este Betis? -Déjeme que vea con tranquilidad a los nuevos. Aún es pronto. -Si usted fuese Guillén, ¿hubiera vendido a Beñat? -Bueno, la situación económica manda actualmente, pero habrán puesto por delante la proyección del chaval. -Le apodaron 'La Zurda de Caoba'... -Sí, pero ya está apolillada -carcajadas-.

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