Local

Rojas Marcos: «Haber sido alcalde es un accidente»

El ex alcalde andalucista insiste en que el inicio del Metro fue la condición que puso para pactar con el PSOE en el Ayuntamiento de Sevilla y hacer alcalde a Monteseirín en 1999.

el 23 feb 2010 / 20:54 h.

TAGS:

Irónico. Rojas Marcos con Pedro Sánchez Cuerda, de La Raza, a quien ‘recriminó’ haberlo invitado por ser alcalde hace 15 años.

Genio y figura, Alejandro Rojas Marcos, alcalde andalucista de 1991 a 1995 y cabeza visible de la Sevilla de la Expo, dijo tajante que no es amigo de "sacar a pasear a los ex" y que no tiene nada que decir sobre su etapa como alcalde. "Darle a la moviola es decadente, no me gusta el protagonismo de los ex", insistió. La cuestión es que lo dijo a la mesa de La Raza, como último participantes del ciclo Los ex alcaldes democráticos de Sevilla.

Para demostrar que iba a ser difícil cogerlo con la guardia baja, no probó bocado. "¿Usted sabe lo peligrosa que es esta gente? ¡No me puedo distraer!", bromeó, o quizá no era broma.

Al hombre que desbloqueó el Metro costó sangre sonsacarle qué piensa del suburbano, aunque recordó que lo exigió en el pacto con el PSOE que hizo alcalde a Alfredo Sánchez Monteseirín en 1999. Pensó que tener al PP en el Gobierno central y al PSOE en la Junta era lo ideal para comenzar la obra, porque con gobiernos del mismo signo, Andalucía no se atrevía a pedir nada a Madrid. Y negó sentir orgullo. "Tengo desapego por las cosas que hice, he visto obras mías abandonadas como el Estadio Olímpico". Pero sí recordó que él quería un Metro subterráneo por el Centro. "Me fui y a los cinco minutos el PSOE firmó este proyecto, que yo tuve sobre mi mesa y no firmé".

Habló del Estadio, "que se llama Olímpico porque así se llama la sociedad que lo construyó, aunque de repente hubiera una consigna política para que lo llamaran de otra forma; no fue porque yo creyera que nos iban a dar los Juegos Olímpicos, no soy tan tonto": su intención era colocar a Sevilla en el panorama internacional, "y llegó a tener el mejor calendario deportivo de Europa".

Luego, la alcaldesa Soledad Becerril le pidió que "regalara" el estadio al Betis. Se negó "a beneficiar a un equipo" de la ciudad, lo que le valió amenazas de su presidente, Manuel Ruiz de Lopera: "Me llamó y me dijo que le daba un disgusto, porque las criaturitas béticas que salen de permiso de fin de semana [de la cárcel] sabían dónde vivía yo". Entonces fue cuando "PP y PSOE le echaron la cruz al Estadio".

Añadió que su negociación con Becerril para el pacto de Gobierno se frustró "porque ella montó una estrategia de todo o nada y le salió mal. Lo demás es música celestial, no hubo ningún motivo moral", sentenció, respondiendo a lo que la propia Becerril había aseverado en el anterior almuerzo de La Raza.

"Ya no puedo juzgar". Fueron sus concesiones a la galería, pero se negó a valorar la Encarnación o la peatonalización del Centro: "Los que fuimos estamos deslegitimados para juzgar". O a valorar cómo quiere ser recordado: "Haber sido alcalde es un accidente, que me recuerden como ser humano".

En cambio, se creció al hablar de qué hacer para mejorar Sevilla. Dijo que su filosofía política es el riesgo: "Para eso son las vanguardias, y si te equivocas mucho te echan. En la retaguardia no te equivocas pero no haces nada". Confió en "la identidad y la imagen" de la ciudad para atraer grandes eventos, ser foco de la intelectualidad y las nuevas tecnologías y situarse en la cultura de masas y abogó por "alianzas interciudades con Europa, Iberoamérica y el Magreb".

Mostró su lado humano al admitir que aún le duele recordar el 23F: "Todavía le doy vueltas a si debimos hacer algo. Tenían metralletas, qué íbamos a hacer, pero debimos plantarnos y si caía alguno que cayera, pero ocho horas allí encerrados...". Y se encendió al recordar el "urbanismo bajo sospecha" que achacaron al PA: "si el candidato soy yo, Monteseirín se entera de la hora que es". Hacía rato que se había ganado al público, pese a sus respuestas tajantes, mezclando ironía y un peculiar humor.

Para finalizar, afirmó que la actual crisis merece un pacto de Estado entre partidos: "Es muy serio lo que está pasando, tanto sufrimiento, tanto abuso financiero y España a la cola de Europa. Si no se ponen de acuerdo ahora ¿a qué situación de emergencia esperan?". Sólo atacó un salmorejo cuando los periodistas se levantaron para irse.

  • 1