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Rojo desvaído

Han pasado, por fin, las elecciones euro-hispanas, esas que son una batalla más con permiso para lanzar armas arrojadizas, especialmente sobre el aborto, que no es un derecho, sino una amenaza, como el Falcon de las fuerzas aéreas, que tiene la misma chulería que Falcon crest...

el 16 sep 2009 / 03:58 h.

Han pasado, por fin, las elecciones euro-hispanas, esas que son una batalla más con permiso para lanzar armas arrojadizas, especialmente sobre el aborto, que no es un derecho, sino una amenaza, como el Falcon de las fuerzas aéreas, que tiene la misma chulería que Falcon crest, tiempo para recordar la crisis económica, que en España son burbujas de ladrillos cocidos en billetes de 500, brotes verdes que se comen los parados de las colas, porque no hay qué llevarse a la boca.

Por mucho que se empeñe don José Blanco, los escoltas de Aznar tienen el mismo derecho a cobrar y a mantener su dignidad que los de Felipe González, Leire Pajín vuelve ahora a parecer un ser vivo, pero cada vez menos humano, y el resto se han tomado el lunes la píldora del día después, para quitarse la resaca de unas elecciones que ha ganado el PP y Mariano Rajoy, y el señor Mayor, ese a quien López tuvo que rendir pleitesía por la noche y con el que compartirá aviones a lo largo de cinco años a razón de 13.000 euros al mes.

España vuelve a la realidad cotidiana, mientras Europa se mantiene en la misma de la que no se ha movido en estos quince días: mismas elecciones, mismos mensajes, misma participación, ventaja para el PP, porque por algún lado tiene que romper este lanzallamas hispano que trata de quemar a una derecha que es cada vez más ignífuga, en España y en Europa.

Los votantes le han dado un golpecito en la espalda, ánimo campeón, a Rajoy, y le han vuelto la cara a Zapatero, quien a cambio se quedó en la cama plegable de Ferraz para no tener que dar explicaciones. Para eso estaban los mismos que se jactan de tomar píldoras el día después, de mirar a otro lado cuando sus hijas de 16 años se van a abortar, y de mirar cabizbajos ahora que los votos europeos han pisoteado los brotes verdes.

En los mapas del cielo el sol siempre es amarillo. En los de las elecciones en España, el rojo es cada vez más desvaído.

Consultor de comunicación

isidro@cuberos.com

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