Local

Rojo y negro

Un local diseñado con colores oscuros que se ilumina con una cocina moderna y sabrosa en la que destaca la cola de toro deshuesada.

el 15 abr 2011 / 10:14 h.

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La obsesión principal de este joven equipo gastronómico capitaneado por Pedro Oliva y Jorge Sayago es elaborar buena comida con productos de temporada buscados en los mercados cercanos, para ello cuentan con el apoyo en los fogones de Román Nascimbene. Cocina tradicional con toques de innovación, pero siempre basándose en materia prima de calidad. Esa búsqueda del producto fresco de mercado hace que uno de los atractivos de Alboroní sea su pizarra con tapas fuera de carta, tapas por cierto que son verdaderos platos, buen tamaño, cuidada presentación y buena elaboración.

Pero no haríamos justicia a este bar si sólo mencionáramos sus buenas viandas, hay que destacar la educada amabilidad de su equipo de sala, bajo el mando de Rafael, no en vano la formación del personal es un objetivo constante de los propietarios. Junto al servicio la preocupación por el vino es otro aspecto destacable de Alboroní, armario climatizado, enfriador dispensador, buena cristalería, pizarra de novedades y carta por copas donde se indican las variedades de uva de cada vino, muestran la inquietud por este aspecto, donde se cuida el equilibrio entre imprescindible como Muga y Viña Sastre y sorpresas como La Miranda de Secastilla o el Ocnos Chardonnay, e incluso un Tockaji húngaro y un moscatel francés.

Volviendo a los platos, podríamos destacar unas suculentas habitas babys con molleja de pato (3,10 euros/9,00 euros), finas habitas, cebollita y un gran punto del ajito frito, buena textura y buena presentación. La cola de toro deshuesada (3,90 euros/14,00 euros) sobre un lecho de patatas, una buena selección de quesos, como el monje picón asturiano, un puro de cabra de la Sierra de Cádiz.

Mucho éxito tiene el arroz meloso con boletus (3,00 euros/10,00 euros), el tataky de atún con mayonesa de soja (4,50 €euros/18,00 euros) y el foie de pato (3,80 euros/12,00 euros). El cambio de carta es estacional.

En los postres un volcán de chocolate (5,00 euros) que aparece en la carta con la indicación 8 minutos, que es el tiempo que hay que esperar para disfrutarlo recién hecho, todo un detalle, y, entre otras elaboraciones de la casa, una original tarta de queso cilíndrica recubierta de chocolate blanco con frutas del bosque (4,00 euros).
Quizás aún no esté en los circuitos de bares de moda, pero no le faltan méritos, al tiempo.

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