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Roldán: la larga carrera del hijo del taxista

Fue el primero en llegar a muchos sitios: a la política en una democracia recién estrenada, a la dirección de la Guardia Civil y a la corrupción que tiñó de escándalo los años 80 y 90.

el 11 mar 2010 / 10:17 h.

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Luis Roldán inicia el próximo día 19, con 66 años, una nueva etapa de una biografía vivida a la carrera y que le permitió ser el primero en llegar a muchos sitios: a la política en una democracia recién estrenada, a la dirección de la Guardia Civil y a la corrupción que tiñó de escándalo los años 80 y 90.

Nacido en Zaragoza, hijo de un taxista, Roldán estudió hasta Bachillerato -aunque más tarde incluiría en su curriculum una inexistente licenciatura en Ciencias Empresariales y un "máster" en Economía igualmente falso- y se afilió al PSOE en 1976, cuando Franco acababa de morir y España descubría la pasión por la política.

Las primeras elecciones municipales celebradas en democracia, las de 1979, le dieron acceso a un acta de concejal y el puesto de teniente de alcalde de Zaragoza, desde el que posteriormente dio el salto a la Asamblea Provisional de Aragón, germen de las actuales instituciones autonómicas.

No duró mucho Roldán en la política regional, porque en diciembre de 1982, con el triunfo del PSOE de Felipe González y Alfonso Guerra en las elecciones generales, fue designado delegado del Gobierno en Navarra, "territorio hostil" marcado entonces por el terrorismo de ETA.

La experiencia le valió para convertirse, el 31 de octubre de 1986, en el primer civil nombrado director general de la Guardia Civil, un cuerpo formado por 75.000 agentes que le recibió no sin reticencias pero frente al que cosechó algunos éxitos en la lucha antiterrorista.

Uno de ellos fue la desarticulación, en 1992, de la cúpula de ETA en Bidart (Francia) o la detención, dos años antes en Sevilla, de Henri Parot, miembro del "comando itinerante" de la banda terrorista que había sembrado de muerte buena parte de España.

Junto a las luces, las sombras, como el suicidio en 1990 de dos etarras acorralados en la Foz de Lumbier (Navarra), que arrojó un cúmulo de críticas y dudas sobre la actuación de los agentes, o el desmantelamiento a finales de 1992 de la unidad antidroga de la Guardia Civil (UCIFA), catorce de cuyos miembros fueron procesados por pagar supuestamente con drogas a confidentes del cuerpo.

A finales de 1993, la dimisión de José Luis Corcuera después de que el Tribunal Constitucional anulara varios artículos de la Ley de Seguridad Ciudadana convirtió a Roldán en uno de los favoritos para convertirse en ministro del Interior, pero una investigación periodística se cruzó en su camino.

El periódico Diario 16 informó del espectacular incremento experimentado por su patrimonio y de la adquisición, entre otras propiedades, de dos chalés, un piso de más de 300 metros en pleno paseo madrileño de la Castellana, un terreno en la costa de Tarragona y una finca de árboles frutales en La Rioja.

Los acontecimientos se precipitaron: el Gobierno cesó a Roldán el 3 de diciembre de 1993 y el Congreso creó una comisión de investigación que, en junio del año siguiente, concluyó que había concedido "a dedo" obras de la Guardia Civil cobrando comisiones a través de un testaferro y que había desviado fondos reservados para fines particulares.

Roldán no llegó a escuchar esas conclusiones: se dio a la fuga el 26 de abril de 1994 y permaneció durante diez meses en paradero desconocido, hasta que fue finalmente localizado en Laos y detenido el 27 de febrero de 1995 en el aeropuerto de Bangkok (Tailandia).

El resto de la historia se resume en una condena a 31 años de prisión por cohecho, falsedad en documento mercantil, malversación de caudales públicos, estafa y delito contra la Hacienda Pública y otra de 3 años por el "caso Urralburu" y una estancia de diez años en un módulo especial de la cárcel de mujeres de Brieva (Ávila) hasta que, en 2005, le fue concedido el segundo grado.

Volvió entonces Roldán a sus orígenes, a Zaragoza, donde desde hace cinco años trabaja en una agencia de seguros y duerme en el Centro de Inserción Social (CIS) Las Trece Rosas.

El próximo día 19 firmará la liquidación de condena y será libre por fin, habiendo mostrado por primera vez la paciencia de la que ha carecido el resto de su biografía: habría conseguido la libertad condicional en 2005 de haber devuelto los más de diez millones de euros que se calcula que se embolsó. Debió pensar que, en esta ocasión, esperar valía la pena.

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