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Polanski: 80 años de superviviencia

El director, con una turbulenta vida personal, sigue siendo un icono del cine.

el 19 ago 2013 / 11:18 h.

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Ni de broma los aparenta, pero los tiene: 80 años. Y sigue siendo un icono cinematográfico, un superviviente del exterminio nazi y un hombre cuya esposa fue apuñalada hasta la muerte cuando estaba embarazada de ocho meses. Roman Polanski, además, sigue siendo un fugitivo de Estados Unidos, país que no puede pisar desde que en 1977 violó a una niña de 13 años. El Orson Welles del cine moderno --como le define el crítico Quim Casas-- nació en París en el seno de una familia de judíos polacos. Cuatro años más tarde, se mudaron a Varsovia y conocieron el infierno: todos fueron recluidos en campos de exterminio. Su madre, embarazada, murió en las cámaras de gas de Auschwitz. Su padre logró, como él, sobrevivir. “El 13 de marzo de 1943, mi padre me despertó poco antes del amanecer. Cortó tranquilamente el alambre de púas con unos alicates. Me dio un abrazo y atravesé la alambrada por última vez”. Así describe Polanski en sus memorias su último día bajo el yugo nazi, una angustia vital extrema que revisitó en la obra más personal de su carrera cinematográfica, El pianista (2002), que le reportó la Palma de Oro de Cannes y el Oscar al mejor director. Era apenas un niño y ya apuntaba maneras. Con 14 años se subió a las tablas de un teatro. Y con apenas 20 comenzó a estudiar cine. Sus primeras películas le auparon y le abrieron las puertas del olimpo de Hollywood, donde se consagró como realizador y donde exprimió el sueño hippie de los 60 y los 70. Ese sueño terminó de golpe en agosto de 1969, cuando Charles Manson, líder de una secta, apuñaló mortalmente a la actriz Sharon Tate. Era la esposa de Polanski y estaba embarazada de ocho meses. Los periodistas de la época se hartaron a escribir crónicas en las que especularon con la idea de que las drogas, la magia negra o las oscuras prácticas sexuales de la pareja habían contribuido de algún modo a la tragedia. Ocho años más tarde, en casa de su amigo Jack Nicholson (con quien en 1974 rodó la deslumbrante Chinatown) ocurrió otro suceso que le marcó de por vida. Polanski drogó y violó a Samantha Geimer, de 13 años. Fue detenido pero, horas antes de que el juez dictara sentencia, huyó de EEUU. La víctima le ha perdonado en infinitas ocasiones y Polanski ha perdido perdón otras tantas, pero la justicia estadounidense le sigue persiguiendo. ARRESTO DOMICILIARIO En el 2009 fue arrestado en su chalet de Suiza. El tira y afloja entre las autoridades suizas y los tribunales de EEUU se convirtió en un culebrón mediático de aúpa. El cineasta, obligado a llevar una pulsera de vigilancia policial, no podía alejarse de su chalet ni 100 metros. Su situación desató una ola de solidaridad por parte de cineastas como Pedro Almodóvar, Martin Scorsese y Woody Allen. Tras varios meses de disputas judiciales, Polanski volvió a ser un hombre libre, aunque sigue sin poder poner un pie en EEUU. Casado con la actriz Emmanuelle Seigner, con la que tiene dos hijos, el autor de La semilla del diablo sigue siendo un superviviente y un hombre de cine. Su última película la presentó en el Festival de Cannes, donde no sentaron nada bien sus declaraciones sobre el hombre y la mujer: “Intentar igualar los géneros es idiota”.

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