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Rompiendo la barrera del sonido

Ha roto todas las barreras, sobre todo las del sonido. A Jorge García no le hace falta ver para ser el locutor de radio más querido de su facultad. A sus 25 años está a punto de licenciarse en Periodismo. Sus compañeros del programa Aula Abierta premiaron su esfuerzo, dedicación y profesionalidad.

el 16 sep 2009 / 04:48 h.

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(VÍDEO: LYDIA CAPITÁN)

Ha roto todas las barreras, sobre todo las del sonido. A Jorge García no le hace falta ver para ser el locutor de radio más querido de su facultad. A sus 25 años está a punto de licenciarse en Periodismo. Sus compañeros del programa Aula Abierta premiaron su esfuerzo, dedicación y profesionalidad.

Lo tenía claro desde que, cuando apenas levantaba unos palmos del suelo, sus padres le regalaron una radio. A partir de entonces lo decidió: "Quería ser locutor de radio" relata Sergio mientras se deja guiar por su perro Doger. Y aunque sabe que el panorama "está muy negro" él lo va a seguir intentando. Sus primeros pinitos en las ondas radiofónicas comenzaron en su colegio de la ONCE. Luego fortaleció su vocación en la emisora Sevilla FM haciendo un programa de deportes; realizó cursos de locución y, desde octubre, se ha mudado al plató de Aula Abierta, el programa de radio de la Facultad de Comunicación.

Con la sección Voces solidarias -"Me tocó por ser ciego y se supone que entendía más de solidaridad", cuenta riéndose el joven- se ha ganado la admiración de sus compañeros. Por eso, le dieron uno de los premios fin de curso que Aula Abierta concede desde hace años. No es para menos; verlo en acción es un espectáculo. Sus manos y sus oídos se convierten en sus ojos y con una maestría admirable entra en riguroso directo. "Escucho por un casco las noticias que yo mismo me grabo o que el ordenador me va leyendo, por otro casco hablo con el entrevistado y, al mismo tiempo, estoy pendiente de mis compañeros del control". Tarea ardua que Jorge desempeña con facilidad. "Se ha esforzado muchísimo", comentan algunos de sus compañeros antes de entregarle el premio.

El camino, reconoce, "no ha sido fácil". Aún recuerda el primer programa: "Salió fatal, entre los nervios, el resfriado y que aún no me hacía con el sitio". Ahora, nueve meses después, es "todo un crack", como lo definen amigos y profesores. Aunque para él "todo es normal, no me esfuerzo más que mis compañeros". Para Jorge son otras las personas que merecen un premio. Como la presidenta de la Federación de Asociaciones de enfermos de Ataxia -una dolencia degenerativa-, Encarnación Conde. "Su entrevista fue la que mejor me salió, por eso y por el trabajo solidario tan importante que hace he querido darle a ella el premio", comentaba Jorge antes de saber que también él sería premiado.

El ministro de Educación, Ángel Gabilondo; el investigador Francisco Moya, o la cantaora Amparo Ramos, fueron otros de los galardonados ayer por Aula Abierta en una acto en el que no faltó música en directo y numerosas entrevistas a las que Jorge estuvo muy atento. "No hay que perder detalle", decía el joven que, si antes de recibir el premio no paraba de charlotear, cuando se lo entregaron no acertó a decir más que: "Sin vosotros no hubiera podido".

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