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Rosa Torres presidirá el PSOE-A y se perfila su salida del gobierno

Rafael Velasco será el número dos de Griñán, que hoy toma el relevo a Chaves.

el 11 mar 2010 / 21:24 h.

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Velasco, Chaves, Guerrero y Griñán, en la última ejecutiva del ex presidente de la Junta.
La primera incógnita ya está resuelta: la voz "suave, dialogante, comprensiva y comprensible" que ocupará la presidencia del PSOE andaluz es la de Rosa Torres, la actual consejera de Cultura. José Antonio Griñán, presidente de la Junta y que hoy tomará el relevo a Manuel Chaves como secretario general del partido en la comunidad, ha confiado en esta antequerana, consejera desde 2004, con carné de socialista desde hace 27 años, para capitanear un puesto que, lejos de ser honorífico o testimonial, está llamado a transformarse en un escalafón activo, dinámico y de referencia. Griñán lleva semanas dibujando públicamente el cargo: no quiere alguien que responda al PP cada día, no quiere alguien que se limite a encabezar actos públicos, no quiere conflicto. Torres tendrá que ser el rostro que transmita los ideales del partido, sin ruido, que acerque el mensaje a los ciudadanos, que reivindique los pilares del socialismo y perfile la posición del partido ante los grandes debates.

Atrás quedan los nombres de las quinielas: ni Micaela Navarro, ni Bibiana Aído, ni Mar Moreno. Torres es la elegida para suceder a la onubense Petronila Guerrero (la primera mujer que accedió al cargo); de larga trayectoria en el partido, cuenta ya con experiencia orgánica: ha sido secretaria de Organización y de la Mujer de la Agrupación de Antequera, miembro de la Comisión Revisora de Cuentas y vocal de la Comisión Ejecutiva Regional, y es miembro del Comité Director del PSOE-A. A esos méritos suma su profundo conocimiento del partido en Málaga, uno de que menos estabilidad interna presenta. Su nombramiento podría calmar incluso a los más críticos.

Sin embargo, la tarea que ahora le encomiendan implica una dedicación intensa al puesto, de ahí que la salida de la consejera de la Junta plantee como la posibilidad más factible. "Queremos que quien lleve el peso del partido esté con nosotros full time", reconoció ayer por la mañana el actual secretario de Organización del PSOE-A, Rafael Velasco, en alusión a la dirección que entre hoy y mañana parirá el congreso extraordinario, el congreso inesperado, el del cambio.

Precisamente Velasco es el otro nombre potente del equipo de Griñán, el que está llamado a ser su hombre fuerte, su número dos. Aún no ha trascendido si se mantendrá como secretario de Organización o si ascenderá a la vicesecretaría del partido, un cargo que se volvió a crear hace dos años pero que no es especialmente habitual en PSOE-A. Ese puesto lo ocupa ahora Luis Pizarro, la mano derecha de Chaves en el partido. "Va a seguir formando parte activa de mi proyecto", dijo Griñán el martes. Lo que no aclaró es si le buscará acomodo en la nueva ejecutiva. Si Velasco es elegido como vicesecretario, la Secretaría de Organización quedará vacante. Entre los nombres que se manejan para este relevo ha surgido el de Susana Díaz, que ocupa este mismo cargo en Sevilla y que es miembro del Comité Federal del PSOE. Al cierre de esta edición nadie quería aventurar un pronóstico sobre este puesto.
La ejecutiva que se vote esta noche poco tendrá que ver con la que concluye su mandato -de dos años, acortado por la precipitación del congreso-, ya que, como confirmó ayer Velasco, será la mitad de voluminosa que hasta ahora. El concepto es otro: cargos más concentrados (pasando de 20 a unos 10) y con personas que lleven las riendas con dedicación exclusiva. Esto es, ni alcaldes ni consejeros o presidentes de Diputación. Si hay menos sillones, habrá pelea por lograrlos. Griñán insiste en que el reparto territorial se respetará pero no será el motivo que prime en su elección, lo que hace temer tensiones entre provincias. De hecho, la tarde de ayer fue la de las presiones y tirones de los secretarios provinciales, intentando arañar posiciones.

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