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Rosa y Manolo

Por una vez me van a permitir que ejerza de cordobés y centre estas breves reflexiones en dos de las incorporaciones del nuevo gobierno de Andalucía: Rosa Aguilar y Manuel Pérez Yruela...

el 16 sep 2009 / 01:51 h.

Por una vez me van a permitir que ejerza de cordobés y centre estas breves reflexiones en dos de las incorporaciones del nuevo gobierno de Andalucía: Rosa Aguilar y Manuel Pérez Yruela.

La trayectoria profesional de Pérez Yruela como director del Instituto de Estudios Sociales Avanzados, prestigioso centro de investigación adscrito al CSIC, hace que su fichaje por parte de Griñán sea una garantía de transmisión reflexiva de las acciones políticas del nuevo Ejecutivo andaluz.

En tiempos tan difíciles como los actuales se agradece especialmente la tranquilidad a la hora de explicar las medidas adoptadas. Y Manolo Pérez Yruela es un hombre pausado y reflexivo. Calma que se desprende, amén de su probada capacidad intelectual, del profundo conocimiento que tiene de la realidad socio-económica andaluza y de su amplia experiencia como redactor y difusor de investigaciones e informes sobre nuestra tierra.

Su estilo de comunicación será, sin duda, diferente. Hablará a un pueblo cada vez más culto y preparado y, por ello, sabrá explicar, y hacer que se entiendan, los matices de las decisiones políticas sin que eso suponga menoscabo alguno en la contundencia del mensaje. El éxito está asegurado, desde el deseo y la convicción. Para los cordobeses, Rosa Aguilar es simplemente Rosa. Diez años de alcaldesa con un savoir faire político muy cercano a la ciudadanía la han hecho acreedora de que todo el mundo la llame por su nombre.

Nadie, ni sus máximos detractores (sean de su partido o de los rivales), ponen en duda su capacidad para el diálogo y su apertura mental a la hora de la acción política, rasgos que le han facilitado tomar muchas decisiones que no han sido en absoluto partidistas. Esta virtud ha posibilitado, en gran medida, unas magníficas relaciones con el PSOE, mejores fuera que dentro de la capital cordobesa, y ha propiciado su incorporación al nuevo gobierno.

Desde hace años, Rosa se encuentra más cómoda en el terreno de las ideas socialdemócratas. Diez años de experiencia política han allanado el inteligente paso que va desde la ortodoxia a la praxis, sin perder el horizonte de justicia social que la hacen definir como 'mujer de izquierdas'.

El Ayuntamiento de Córdoba era un buen escenario para que Rosa siguiera desplegando sus dotes de gestión y compromiso. Pero la Consejería de Obras Públicas lo es mejor. La superación de la crisis pasa por el incremento del gasto público inversor. Su experiencia como alcaldesa en una ciudad que ha mejorado sustancialmente en los últimos años es un aval más que suficiente para poder dirigir el departamento responsable de llevar a cabo esa importante labor.

La apuesta de Griñán es intensa, para algunos controvertida. Pero Andalucía precisa, en estos momentos, de la suma de esfuerzo, experiencia, compromiso e inteligencia. Tanto Rosa como Manolo serán activos importantes para el gobierno de Andalucía. Por eso, como cordobés, y mucho más como andaluz, me alegro de la decisión presidencial.

Profesor de Derecho Constitucional

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