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Rosalia Gómez: "Lo peor de dirigir la Bienal es la presión tan bestial de algunos"

el 17 jun 2012 / 20:05 h.

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La directora del principal festival jondo del mundo asegura que repetiría en 2014 "siempre que sobreviva" este año.
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-El Consistorio la nombró directora de la Bienal con un contrato temporal, vigente sólo durante la preparación y celebración del festival. Hay quien ha dicho que ese modelo es indigno para una cita de la categoría de la Bienal. ¿Qué opina?

-Si lo analizas como algo aislado te puede parecer mal, pero si lo enmarcas en la situación actual del país, pues está dentro de las muchas acciones que se están realizando para reducir costes. A lo que sí me negué es a un comisariado, que es lo que me ofreció el Ayuntamiento primero. En el flamenco no puedes diseñar una bienal que está por hacer e irte a tu casa hasta que se inaugure. Por eso estoy aquí desde septiembre y no sólo seis meses. Este festival debería tener un director y un equipo permanente. Nunca puedes dejar de sembrar si quieres recoger. La crítica es justa, pero cuando se mira alrededor...

-¿Han hablado de mantener esta fórmula para 2014?

-No hemos hablado mucho de eso. Cuando acepté el contrato había otras circunstancias económicas. Yo esperaba encontrar más patrocinios, llegar a 1.700.000 euros, pero han bajado todas las aportaciones.

-Cuenta con cerca de 1,3 millones, prácticamente la mitad del presupuesto que la pasada edición, y no lo ha tenido cerrado hasta hace poco. ¿Ha peligrado la Bienal de este año?

-No ha peligrado porque esta ciudad está llena de artistas que tienen tirón de taquilla. Eso permite hacer un certamen contando con esa recaudación. Pero claro, ¿qué tipo de Bienal hacemos?, porque un festival se puede hacer de muchas maneras. Sevilla se merece el máximo en flamenco, y_para eso hace falta un poco más. No sólo son las figuras, también es importante la comunicación, y nos hemos quedado sin dinero para publicidad. Y para producciones, sólo me he atrevido a irme al Alcázar tres días. No tengo para más.

-¿Es la Bienal que quería?

-Claro que no. Ninguno hemos conseguido la bienal que queríamos. Para eso tendríamos que estar ya con la ciudad llena de carteles. Pero, como dije cuando presenté la programación, nos hemos dejado muchas cosas en el camino, pero a partir de ahora, a trabajar. No vamos a estar añorando lo que hemos perdido.

-¿Por qué ha tardado tanto en anunciar la programación?

-Estábamos esperando a ver el presupuesto que teníamos. De hecho aún hay instituciones que no dicen cuánto nos van a dar.

-¿Cuáles?

-Turismo todavía no se ha pronunciado, porque se han producido cambios en la consejería. La Diputación ha dicho que contribuirá, pero aún no sabemos cómo._

-El_presupuesto incluye las previsiones de taquilla. ¿Qué pasaría si pincharan las ventas?

-Que el Ayuntamiento responderá. El Consistorio aporta esa seguridad. Es la primera vez que manejo dinero público y lo he preguntado, porque es un año difícil, las taquillas están cayendo y puede pasar cualquier cosa.

-Han sacado 54.000 localidades, que son muchas entradas. ¿Cómo va la venta?

-No va mal. Los primeros días hay un 10% de descuento por venta anticipada y eso anima._Llama gente de todo el mundo.

-Le pregunto por una cuestión algo más frívola. ¿Le gusta el nuevo logotipo del festival más que el antiguo?

-[Silencio]. Ahí voy a ser más política y no voy a responder. Hemos renovado la web y la imagen del festival. El logo le gusta mucho a unos, le gusta menos a otros._A mí no me disgusta. Tampoco me vuelve loca.

-¿Se podrá recuperar en algún momento el anterior? ¿Quién decidió cambiarlo y cuánto costó?

-El de siempre estará ahí, igual que los carteles. Y no es cierto que costara 18.000 euros. Se decidió cambiar la web, más que por la imagen, por que fuera más operativa. Hicimos un encargo y escogimos las propuestas más atractivas, y el logo iba dentro._Costó 18.000 euros todo el paquete. Era el más barato, e incluye el mantenimiento de la web y las redes sociales todo el año. Opino de la operatividad, de la parte estética me fío de los jóvenes. A algunos les parece horroso, pero no podíamos mantener la nueva imagen e ir a una Bienal del sigo_XXI y conservar el anterior._Pero el antiguo se seguirá utilizando para otras cosas.

-¿Qué le ha sorprendido de las interioridades del festival?

-Muchas cosas. Yo era muy crítica y ahora veo que hay muchos obstáculos a todos los niveles para hacer todo. Lo peor es la presión bestial que tienes de muchas personas. El flamenco es distinto a otras artes. Como aquí hay tantos artistas, y todos entienden, todos quieren opinar. Y todos se cabrean muchísimo. Hay gente que opina que Israel_Galván no es flamenco, y se sienta aquí y te dice que no puedes programar algo a tal gente, porque desvirtuamos la imagen del verdadero flamenco en el mundo.

-Usted se dedica a la crítica profesional. ¿Está lista para ser muy criticada?

-No sólo preparada,_debe haber crítica. Es necesaria, pero sí me gustaría mucho que hubiera una crítica respetuosa. Y que la información fuera veraz. En el flamenco la gente habla mucho con el "me han dicho". Yo quiero que me llamen a mí y responderé para evitar el "me ha contado menganito que si uno ha cobrado más que yo, que si esto, que si lo otro", que es muy dado en este mundo.

-Usted es actriz también. ¿Le ayuda eso a la hora de tratar con políticos y periodistas?

-[Risas]. No sé, siempre te ayuda todo lo que has vivido._A_mí no me gusta nada la parte pública, preferiría el anonimato.

-En la presentación de la programación ya vivió un momento violento, cuando la Junta criticó al alcalde por no darle sitio en la mesa._¿Cómo se siente en medio de la trifulca?

-Intento no entrar ahí, porque no soy política y la Bienal debe estar por encima de eso._En cuanto a las mesas, siempre lo he dicho, hay una persona de protocolo que cobra un sueldo. Yo no entro. El arte no puede avanzar nunca a base de soberbia política, de ningún partido.

-¿No le da miedo estrenar el_Auditorio de Fibes?

-A mí me gustó mucho cuando lo vi. Me da un poco de respeto, porque los arquitectos a veces no saben mucho de teatro. Habrá que probar sonido y otras cosas. Y habrá que hacerlo cuando esté funcionando. Es grande, pero da sensación de proximidad. Y es de Vázquez Consuegra, un gran arquitecto.

-¿Ha cambiado con la crisis la forma de contratar en la Bienal o los artistas siguen viendo el festival como una ocasión de ganar más dinero que en otras citas?

-Eso no ha cambiado, pero hay que intentar que cambie. Sólo Sara Baras va a taquilla, porque si hubiera tenido que pagarle un caché tendría que haber renunciado a otros espectáculos. Los cachés han bajado algunos, otros no. Los que tienen poder de convocatoria saben que tienen público y no bajan. Es la ley del mercado. Otros si están rebajándose, pero no lo entienden. Hay gente que yo sé, porque me entero de todo, que van al festivalito de tal y cual por una cantidad, y aquí quieren el triple y encima te dicen que no les salen las cuentas. Incluso después de cerrar la programación. Es duro.

-¿Alguien rechazó venir?

-Paco de Lucía. Yo no tenía gran interés porque estuvo en 2010, pero él mismo, como no tenía disco nuevo, dijo que no. La Bienal es un miura. Paco de Lucía sabe que tendría un público de 500 guitarristas esperando a ver qué hace, y la última vez la crítica le dio. Este año no ha querido._Poveda ha dicho en todos sitios que tampoco. A Farruquito lo llamé para una colaboración, pero quería traer su espectáculo. Me hacía ilusión que se reconciliara con el público de la Bienal tras el fiasco de 2010. No pudo ser.

-Algunos flamencólogos piden un festival menos largo.

-Cuando entré pensaba hacer una bienal más corta, pero luego, hablando con mucha gente del turismo, te das cuenta de que viene mucha gente de fuera y se genera riqueza. Pese a la crisis, en vez de recortar actividades hay que racionalizar. Me di cuenta de que a costa de no hacer una gala inaugural podría hacer cuatro semanas. La Bienal ideal depende del año, de la situación que se vive y de la cosecha.

-La Junta ofreció su Ballet Flamenco para la inauguración, pero Metáfora se estrenó hace nada en el Central. ¿Veremos el mismo espectáculo aquí?

-No. Yo siempre defendí la presencia del Ballet en el festival, pero dejé claro que si ponían Metáfora en Sevilla, no lo incluiría en la programación. Confío en que hagan otra cosa. Creo que el nuevo consejero próximamente decidirá al respecto._Espero una coreografía nueva.

-En cuanto a programación, ¿se ha dado a algunos artistas el Maestranza y el Lope con demasiada facilidad?

-Para nada. Los espectáculos están pensados para los espacios. El Maestranza además me lo han dejado poquísimo tiempo, porque la Sinfónica tiene ensayos. Quien más estará allí es Sara Baras, tres días. Y María Pagés, dos.

-Ha incluido un homenaje a Camarón, pero ¿y el centenario del nacimiento de Sabicas?

-No se ha pasado por alto, pero como te pongas con todos los homenajes, estás frito, porque todos los años hay mil cosas. El que más me duele es el de Carmen_Amaya, porque en 2013 se cumple el centenario de su nacimiento y 50 años de su muerte. No he querido encargar nada, porque no tenía dinero. Pero en las actividades paralelas vamos a poner un documental muy bonito sobre Sabicas, su vida y su obra, e igual hacemos algo más.

-¿Ha escuchado a José Mercé quejarse por haber sido excluido de los Veranos de la Villa de Madrid? ¿Qué le parece?

-De eso no tenía constancia. Yo sabía que estaba indignado con la Bienal porque en la edición pasada no le dieron el caché que quería. Mercé ha llegado este año cuando ya estaba cerrada la programación, el día antes de la rueda de prensa, con la propuesta de su disco nuevo. Pero me pilló ya fuera de juego. Lo había intentado tocar antes. Llegó esa propuesta y me enteré de su enfado. Yo no me meto en bienales pasadas.

-¿Cómo se debe interpretar la llegada de una mujer a la dirección de la Bienal?

-Ya era hora._Es difícil explicar que nunca haya habido una directora, sobre todo porque ha habido perfiles de direcciones muy distintos. Pero yo pienso en la valía personal, no en el género.

-¿Repetiría en 2014?

-A ver si resisto ésta. Cuando llegue el día 30, si no me tienen que llevar al hospital, la aguanto y la disfruto, sí repetiría. Hasta ahora llevo más sufrimientos que satisfacciones y alegrías, pero espero disfrutar mucho durante los 28 días de Bienal.

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