Cofradías

Rosario de Esperanza bajo el sol

el 16 abr 2011 / 19:32 h.

La grandiosidad del misterio del Señor de la Esperanza, la novedad de la guardia judía y la belleza de la Virgen del Rosario son tres buenas razones para justificar la cantidad de sevillanos que a media tarde de ayer se acercaron hasta la avenida Ciudad Jardín para ver la salida de la agrupación parroquial de La Milagrosa, la segunda en Sábado de Pasión. Si bien, muchos no tenían muy claro lo que iban a ver: ¿Aquí cuándo salen los nazarenos? se preguntaba un joven que, sin embargo, sí sabía que el Señor iba sobre un puente y que el paso es uno de los más grandes que pasean por Sevilla.


La barbuda guardia judía del Sanedrín -todos sus miembros lo son-, a las cinco y media en punto y encabezados por su nuevo estandarte, llamó a las puertas de la iglesia, mientras fuera se guardaba silencio. Tras pronunciar el capitán su mandato de apresar al Rey de los Judíos el sonido del chofar dio comienzo a su entrada en el templo para colocarse tras el misterio de Navarro Arteaga.

En él, un judío con una antorcha en su mano izquierda, sostiene con la derecha la cuerda que mantiene atadas las manos a Jesús. Tras sortear la puerta, la voz de El Sacri a pie de calle le dedicaba una bella saeta: "Amarraítas llevas las manos con humildad y paciencia siendo rey de los cristianos".

Las cámaras de foto y vídeo tomando imágenes de cada uno de los detalles de la guardia judía se sucedían en la repleta mediana de la avenida, justo en frente de la puerta, el mejor sitio para ver la salida.

La túnica, esta vez blanca -el año pasado fue verde esperanza-, resaltaba aún más su color moreno y su imponente presencia en la cabecera del paso mientras avanzaba para adentrarse en su barrio antes de llegar a San Juan de Dios, visita obligada, momento donde a su salida la guardia que lo custodia le dedicó una plegaria.

Cuando tras el complejo deportivo Antonio Puerta se perdía el Señor, una sucesión de niños con cirios blancos y monaguillos vestidos de rojo, precedían la salida de la Virgen del Rosario que en esta ocasión, sobre su manto liso burdeos lucía una toca cedida por la Esperanza de Triana. Llamó la atención el bello exorno floral compuesto por blancos alhelíes y pequeñas rosas de color rosa salpicando el friso y las jarras.

El sol brillaba más que nunca alumbrando la delantera del palio que con los cuerpos a tierra y con gran dificultad sorteó la puerta de la parroquia y su doble rampa. Ya en la calle, la belleza de esa Virgen morena que tallara Francisco Buiza, y que es la responsable de este gran fervor que desde hace años se extiende por su feligresía, dejaba una vez más en la calle un dolor y una elegancia sin igual.

Esta vez no hubo saeta, pero sí una marcha dedicada a la Señora, Rosario de esperanza, para dar comienzo a una procesión que durante casi siete horas dejó un regusto de bien hacer, pese a su exultante juventud. A buen seguro que la categoría de sus imágenes y el trabajo bien hecho toca pronto el corazón del arzobispo.

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