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Rota, el paro o la guerra

Los vecinos y empresarios roteños, como ya hicieron ante la guerra de Vietnam y del Golfo, se preparan para amortizar el desembarco americano en la Bahía de Cádiz

el 12 oct 2011 / 20:25 h.

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Los buques acorazados Arleigh Burke que la Marina norteamericana amarrará en el muelle de la base de Rota, donde se establecerá el contingente naval del escudo antimisiles de la OTAN. / El correo

En diciembre de 2010 la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, envió un cable a las principales embajadas americanas en el extranjero: "La amenaza de los misiles balísticos de Irán se ha desarrollado más rápido de lo esperado", advertía Clinton. Gracias a las filtraciones de Wikileaks sabemos que el Pentágono retomó el escudo antimisiles de la OTAN y que la base de Rota sería el enclave preferente para establecer el contingente naval en 2013.

Será el mayor despliegue militar de tropas extranjeras en suelo español. Pero el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, puso tanto énfasis en el beneficio económico para la Bahía de Cádiz, que a muchos les pareció que ésa era la verdadera razón (o la más notable) del convenio con EEUU. La ministra de Defensa, Carme Chacón, volvió a insistir ayer en la misma idea, aprovechando el día de las Fuerzas Armadas: el ejército americano desembarcará en Rota para combatir la crisis de la economía española.

El argumento suena estrambótico, pero tiene base científica. Zapatero ha desempolvado una vieja teoría de Malthus que elige la guerra como una de las herramientas más efectivas para lograr el reequilibrio de la economía después de una crisis. Esta tesis tiene muchos detractores, pero los 28.904 vecinos de Rota la dan por buena. Los veteranos comprobaron que funcionaba en la década de los 70, los 80 y finales de los 90, a partir de diversos conflictos internacionales.

El componente naval del escudo antimisiles conlleva el desembarco en Rota de cuatro buques destructores, 1.200 militares, un centenar de operarios y una pesada infraestructura militar que arrastrará a las costas gaditanas empleo, inversión y crecimiento. "No nos importa que el origen de la riqueza para el pueblo sea un conflicto internacional. Nuestra empresa se dedica a esto y lo asumimos", explica José María Sabido. Sabido lleva 38 años trabajando en la base, entró como electricista y ahora es presidente de la patronal laboral.

En Rota, algunos dicen que la base es una prolongación del pueblo, y otros que es el pueblo un apéndice de la base. El recinto ocupa 2.300 hectáreas, un tercio de la superficie local. El crecimiento urbanístico está limitado en altura por el aeropuerto militar, se come parte de los 16 kilómetros de playa y para ir a Cádiz o a Jerez obliga a los roteños a rodear todo el recinto vallado.

Para acceder a la base, los civiles (poco más de un millar, el 90% roteños) necesitan un pase especial. Cada uno tiene una tarjeta personalizada que le permite acceder unos días concretos a la semana y a unas áreas determinadas (no a todas). Hay zonas que están restringidas y otras a las que sólo puede entrar cierto personal laboral, como electricistas, mecánicos... Cada día acceden 15.000 vehículos, el 60% son maniobras militares, el resto, abastecimiento.

Que la bahía de Cádiz recupere su estatus geoestratégico para la Alianza Atlántica significa que España participará de forma determinante en la guerra "disuasiva" -no "preventiva"- contra dos potencias nucleares (Irán y Corea del Norte). Clinton temía que Irán pudiera fabricar un cohete espacial de largo alcance antes de final de año, por eso aceleró el programa del escudo: para disuadir a Teherán de un ataque en suelo americano. A los rusos no les ha gustado el proyecto de Rota, porque según sus informes, los iraníes han avanzado mucho en el diseño de misiles balísticos de medio alcance, pero no de uso intercontinental. Según Rusia, un misil Scud iraní desde Teherán nunca alcanzaría EEUU. Pero podría llegar a Rota...

El paso militar que ha dado España ha generado cierto temor en Sevilla o Madrid, pero no parece haber puesto nerviosos a los roteños. "En Rota tenemos más miedo al paro que a los misiles iraníes. El desempleo lo vemos crecer todos los días", bromea José Miguel Castillo, dueño de varios pisos en alquiler, que anuncia ya que subirá los precios en cuanto arribe el primer destructor.

A los roteños les unen lazos de dependencia con la base militar. Es un sentimiento parecido al de los vecinos de un pueblo pegado a una central nuclear. Para quien vive lejos es motivo de preocupación, pero para ellos es una oportunidad de negocio, de empleo, un filón para enriquecerse. "Nosotros no vivimos cerca de la base de Rota, vivimos de ella", dice Sabido. El 56% de la economía local está directa o indirectamente relacionada con la base. En los últimos 40 años, Sabido ha visto oscilar la economía de Rota al ritmo de una marcha militar. Los grandes despliegues de tropas siempre han coincidido con repuntes de la economía local: abrían negocios, había más venta callejera, el parque de taxis superó los 70 vehículos (ahora hay casi 40), llegaban más camiones con alimentos y productos turísticos... "Ocurrió con la guerra del Vietnam, el conflicto de Irán contra Irak y con la primera guerra del Golfo", recuerda Sabido. Manuel, un taxista que ha heredado el taxi de su padre, recuerda cómo éste le contaba que "la propina de un soldado americano era el sueldo de un mes". "Aunque el dólar estaba a años luz de la peseta, y ahora hay más equilibrio", dice.

Cuando el contingente militar era más fuerte, la economía roteña era más sólida, los salarios eran más altos, la actividad era más boyante. En la base trabajan ahora 1.700 militares, pero a principios de los 80 llegó a haber casi 5.000. Hasta 1978 hubo en las costas submarinos atómicos Polaris, cuyos militares cobraban salarios astronómicos por el plus de peligrosidad, y luego invertían ese dinero en el pueblo. "¿Qué empresa no tiene riesgos? Todas lo tienen", dice Sabido.

Ahora la base de Rota la comparten militares españoles y estadounidenses, en torno a 6.830, más mil empleados civiles. Daniel Valle, dueño de la inmobiliaria Castillo de Luna, recuerda haber visto hace un mes la nómina de un soldado americano y rondaba los 5.000 euros. "No es políticamente correcto decir que habrá un precio para los americanos y otro para los españoles, pero es así. El americano pagará un 30% más por un piso, y en el fondo a él le da igual, porque se lo paga la Marina", dice Valle. Una vivienda unifamiliar en Rota cuesta ahora alrededor de 800 euros. Según las inmobiliarias consultadas, el soldado americano pagará en torno a los 1.500.

La Asociación de Hoteleros de Cádiz cree que en dos años el parque de viviendas en venta y en alquiler de Rota y los municipios del entorno se verá duplicado y los precios se dispararán. "Habrá a quien le convenga dejar su casa en Rota para alquilarla e irse a vivir a Jerez", dicen. Los soldados americanos tienen la opción de vivir dentro o fuera de la base. En el interior hay un cupo de viviendas construidas en hilera, muchas están vacías. "Con la crisis, quizá ahora les obliguen a quedarse dentro", dice Valle. De todas formas no serán suficientes para el contingente que se espera y para sus familias, y de momento sólo está previsto ampliar el muelle y algunas instalaciones del puerto, pero no el recinto de ocio. Aun así, la competencia con el exterior será difícil. La base cuenta con un departamento de búsqueda de vivienda de alquiler para los soldados y sus familias.

El Gobierno español prevé que el escudo antimisiles generará mil empleos directos e indirectos. El mantenimiento y conservación de los buques militares y todos los empleos vinculados al muelle tendrán prioridad. Las empresas locales del sector, en especial Navantia, tendrán unas ganancias de ocho millones al año. Pero además la base funciona como un pueblo en sí mismo: tiene un supermercado de 14.000 metros cuadrados, tiendas, gimnasio, cine, agencias de viaje, negocios de informática... y todo eso necesitará abastecerse a gran escala. La transformación de las infraestructuras de la base costará entre tres y seis millones de euros, que correrán a cargo del Gobierno norteamericano. Todos en Rota se preparan para el inicio de la guerra "disuasiva" y para el fin de la crisis.

 

28.904 habitantes. Rota tiene 28.904 habitantes y su población crece un 30% en verano. Militares y sus familias aportarán 3.400 más.

Renta per cápita. Rota tenía la renta per cápita más alta de Cádiz con el despliegue de tropas de los 70. Ahora es la sexta.

4.000 parados. El municipio de Rota cuenta con más de 4.000 parados, según datos recientes. El pico máximo fue de 9.000.

950 empleos nuevos. La previsión del Gobierno es que el convenio creará 800 empleos indirectos y 150 directos, dentro de la base.

4.750 soldados. La base puede albergar 4.750 soldados permanente y 2.285 temporales. Ahora está al 30% de su capacidad.

Territorio ocupado. La base, con 2.300 hectáreas ocupa un tercio de la superficie de Rota y parte de los 16 kilómetros de playa.

Ocho millones. El mantenimiento y la reparación de buques aportará ocho millones a las empresas locales.

Precios dobles. Las inmobiliarias locales y los particulares prevén fijar precios duales, para roteños y para soldados americanos.

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