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Rousseff necesita apoyos para ser la primera mujer que presida Brasil

La candidata de Lula no logra un triunfo suficiente y se enfrentará a Serra en la segunda vuelt.

el 04 oct 2010 / 20:03 h.

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La protegida del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, Dilma Rousseff, que se ha beneficiado del carisma de su valedor, ganó las elecciones celebradas el domingo en Brasil con un 46,79% de los votos, un porcentaje menor que el que le daban las encuestas, que auguraban que podía obtener entre el 50 y el 51% del respaldo electoral. Por ello deberá disputar una segunda e incierta vuelta ante el opositor José Serra, que obtuvo un 32,66%.

 

Si en esta nueva ronda de consultas gana Rousseff tendrá una mayoría absoluta en el Congreso que asumirá en 2011, en tanto que el opositor José Serra, si vence, se enfrentará a un legislativo adverso, según el escrutinio de las elecciones concluido ayer. Los partidos que apoyan al Gobierno de Lula y que respaldaron la candidatura de Rousseff tendrán la mayoría absoluta tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados, según el escrutinio.

La candidata del oficialista Partido de los Trabajadores (PT), en su primera prueba en las urnas, se impuso con cierta holgura en las presidenciales, pero no llegó a sumar la mayoría absoluta, con lo que los brasileños conocerán al sucesor de Lula el día 31 de octubre, en una segunda elección. Ahora le toca buscar apoyos entre los votantes de las otras formaciones para lograr su sueño: ser la primera mujer presidenta de Brasil.

Su rival, Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), irá a una segunda vuelta por segunda vez en su vida. La anterior fue en su primera experiencia como candidato presidencial, en 2002, cuando fue derrotado precisamente por Lula.

Rousseff, quien durante toda su campaña se presentó como heredera de Lula y se valió de la popularidad del 80% que mantiene el jefe de Estado para ganar apoyos, fue sorprendida no tanto por la votación obtenida por Serra, sino por la lograda por Marina Silva, abanderada del Partido Verde (PV) y disidente del PT. Silva se situó en el tercer lugar, con un 19,40% de respaldo, que superó en cerca de cuatro puntos porcentuales el apoyo que le atribuían la mayoría de los sondeos.

Rousseff se mantuvo por encima del 50% en las encuestas hasta hace dos semanas, pero comenzó a caer debido a denuncias de corrupción centradas en Erenice Guerra, una antigua colaboradora que heredó su cargo de ministra de la Presidencia. A eso se sumó la inesperada ola verde que el domingo se volcó en favor de Marina Silva, que fue ministra del Medio Ambiente hasta hace dos años y dimitió debido a sus divergencias con Rousseff por los planes del Gobierno para el desarrollo de la Amazonía.

Debate interno. Ante la segunda vuelta, los casi 20 millones de votos obtenidos por la ecologista serán el objetivo de Rousseff y Serra. El presidente del PV, José Luiz de França Penna, ya declaró su decisión de que ese partido apoye "decisivamente" a Serra de cara al próximo día 31, pero Silva propuso el domingo, tras conocerse el resultado, que esa formación debata internamente cuál será su posición final.

La voz de la candidata puede pesar, ya que muchos de los votos logrados el domingo por el PV se deben exclusivamente a ella, quien logró arrastrar a muchos disidentes del PT que en una segunda vuelta podrían resistirse a votar por el candidato del PSDB.

Con o sin su apoyo, Roussef prometió a sus seguidores que irá a la segunda vuelta "con mucha garra y energía". Serra, por su parte, celebró su paso a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales y agradeció el apoyo recibido: "Estoy muy feliz, pero no sorprendido porque sabía de la fuerza que el pueblo nos iba a dar ", exclamó.

En cuanto a los gobernadores, los candidatos de los partidos que apoyan a Lula da Silva fueron elegidos en 11 de los 27 estados de Brasil, en tanto que los opositores gobernarán seis regiones, entre ellas Sao Paulo y Minas Gerais, las dos principales circunscripciones, según el último escrutinio divulgado ayer.

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