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Rubalcaba pide al PSOE de Sevilla unidad para ganar las andaluzas

El candidato a liderar el partido ensalza a Griñán y vincula el resultado del congreso a las elecciones

el 10 ene 2012 / 22:00 h.

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El aspirante a liderar el PSOE en el congreso, Alfredo Pérez Rubalcaba, ayer con los militantes socialistas sevillanos. / efe

El aspirante a la secretaría general del PSOE en el próximo congreso, Alfredo Pérez Rubalcaba, presentó ayer a los militantes de Sevilla sus razones como candidato. Muchas de ellas son las mismas que desgranó hace poco, también en la capital andaluza, cuando optó a la Presidencia del Gobierno. Rubalcaba no ha cambiado ni la estrategia ni el discurso. Si hay alguna diferencia es que ahora proyecta hacia su partido los mismos objetivos que antes usó para hablar de la sociedad que tiene en la cabeza: cambio, unidad, mayoría social... "Antes de ofrecer el cambio a los españoles, cambiemos nosotros", dijo. Su tono continúa siendo didáctico y reflexivo, pero ahora se dirige a una militancia más deprimida que la de antes del 20-N. "El pesimismo paraliza las organizaciones y no construye nada", advirtió, a sabiendas de que en tres meses afrontan las elecciones andaluzas, "prioritarias para el PSOE". "No es sólo una cuestión de poder, aunque sería legítimo, sino de modelo, y el de Pepe Griñán es distinto al de Rajoy, porque propone una salida justa a la crisis", dijo. Rubalcaba reclamó apoyos y vinculó la suerte del congreso a las autonómicas: "El PSOE debe salir fortalecido para ganar las andaluzas. Si me presento es porque lo podemos hacer".

Unos 400 militantes desbordaron el salón del hotel donde pronunció el discurso. Había más hombres que mujeres y más mayores que jóvenes. Rubalcaba buscó el justo medio entre lo viejo y lo nuevo y empezó por aclarar que a él nunca se le ocurriría matar al padre para reivindicar su autoridad. Y menos en Sevilla, de donde proceden esos padres. "Pertenezco al PSOE que era de los dos sevillanos", dijo al subir al atril, en referencia a Felipe González y Alfonso Guerra. Y añadió que "el PSOE moderno nace del llamado pacto del Betis", entre socialistas vascos y andaluces.

El candidato propuso reformar el partido "para que se parezca más a la realidad social que pretende transformar", pero advirtió de que "al cambio hay que darle contenido". Repitió las tres consignas de su idea de renovación: "un partido de mayorías", que represente a los débiles y a las clases medias; "intergeneracional", que integre a los jóvenes, pero no olvide a los mayores ("un partido de izquierdas que renuncia a representar a sus mayores es un suicidio político"); y "con la misma voz en todas partes". También se paró a hablar de igualdad: "No basta con aprobar leyes o estatutos. Cada socialista debe ser un activista de la igualdad".

Ayer usó muchas frases de este tipo. Frases que buscan inyectar autoconfianza, aunque usó un tono nada entusiasta. Más bien sonaban a diagnóstico clínico. Rubalcaba, quizá más que su oponente, Carme Chacón, ha asumido la responsabilidad de explicar a los militantes la derrota que sufrió el PSOE en las generales. "Los españoles no dijeron no al programa electoral del PSOE, sencillamente habían decidido hace mucho tiempo no seguir escuchándonos", admitió.

El candidato entró con la número dos del PSOE-A, Susana Díaz, y fue presentado por José Antonio Viera, líder en Sevilla, que recordó "el sentido de país y de partido" que le impulsó a presentarse el 20-N. Acudieron tres miembros de la Junta: Martínez Aguayo (Hacienda) y Montero (Salud), del PSOE sevillano, y Micaela Navarro (Igualdad), que formó parte de su equipo en el 20-N. Navarro es la única que se ha decantado por él: "Llevo más de 20 años decantada por Alfredo". También el exconcejal de Sevilla Gómez de Celis colgó en su twitter su apoyo a Rubalcaba.

Hubo mucha presencia municipalista, con los alcaldes de Dos Hermanas, La Rinconada, Marchena, Huévar, Umbrete, Guillena y Salteras en primera fila. Dirigiéndose a ellos, Rubalcaba desempolvó las elecciones del 79, año en el que se constituyeron los primeros ayuntamientos democráticos, en el que hubo casi un empate técnico entre UCD y PSOE, pero en el que los socialistas lograron consolidarse como alternativa de Gobierno, extendiendo su presencia por todo el país. "Se habla mucho del 79, de que hemos vuelto al principio. Acepto el reto: empecemos por los ayuntamientos, el poder en el que está más a gusto el PSOE", dijo. Rubalcaba sabe que hay más militantes en pueblos que en ciudades, y reclamó el apoyo de alcaldes para "recuperar poder".
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