Economía

Rumasa tramita la suspensión de pagos para evitar el embargo

«Si no pudiera pagar y no tuviera fe, me pegaría un tiro», asegura Ruiz-Mateos.

el 17 feb 2011 / 18:24 h.

José María Ruiz-Mateos acompañado por algunos de sus hijos y parte del personal de sus firmas.

La presión por la deuda que arratra ha provocado que Nueva Rumasa solicite el preconcurso para sus empresas Clesa, Garvey, Hotasa, Dhul, Elgorriaga, Hibramer, Trapa, Carcesa (Apis y Fruco), Quesería Menorquina y Rayo Vallecano, con lo que abre una "nueva etapa de reestructuración" que, según la familia Ruiz-Mateos, garantizará "su viabilidad futura y el cumplimiento de la totalidad de sus compromisos".

El fundador de Nueva Rumasa, José María Ruiz-Mateos, aseguró ayer en rueda de prensa, acompañado de sus seis hijos varones y parte del equipo directivo, que su objetivo se centra en proteger los intereses de los empleados y remarcó que cumplirá sus compromisos con los más de 5.000 inversores que han confiado en la compañía con la suscripción de pagarés o de participaciones. "Si no pudiera satisfacer esa obligación y no tuviera fe, me pegaría un tiro", dijo.

El anuncio de la familia Ruiz-Mateos tuvo lugar un día después de que la Tesorería General de la Seguridad Social advirtiera de que ya ha dado muchas oportunidades a Nueva Rumasa para regularizar su situación. El organismo dependiente del Ministerio de Trabajo también ha ordenado el embargo preventivos de bienes propiedad de sociedades de la familia Ruiz-Mateos para hacer frente al impago de las cuotas a la Seguridad Social.

Las diez sociedades afectadas, que concentran gran parte de los 700 millones de deuda bancaria del grupo, se han acogido al procedimiento especial de la Ley Concursal, que concede un plazo de hasta cuatro meses para negociar con los acreedores para evitar suspender pagos y que blinda a las empresas ante cualquiera entidad que pretenda instar un concurso de acreedores necesario. Los principales acreedores son Banco Santander y Banesto.

La propuesta de Nueva Rumasa a sus acreedores se centrará en el aplazamiento de la deuda, según el consejero delegado del grupo, José María Ruiz-Mateos Rivero, quien descartó la petición de una quita, a lo que el patriarca de la familia replicó: "aquí no se quita nada, se añade".

Ruiz-Mateos junior detalló que el grupo ha sufrido todos los efectos de la crisis económica, pero su situación "se ve agravada" por una "bestial campaña orquestada" por intereses que dijo desconocer, por lo que se ha visto "obligado a solicitar esta medida de protección judicial".

No obstante, subrayó que no afecta a la actividad diaria de la compañía ni a su patrimonio, que "roza los 6.000 millones de euros". "Estamos seguros de que la situación es reversible y podrá ser modificada en breve", aseveró, y apuntó que todos los inversores están al día en sus cobros y que los empleos "no están en peligro".

Además, anunció que Rumasa mantiene conversaciones "muy avanzadas" con un grupo inversor extranjero que prevé tomar una participación minoritaria aún por determinar e inyectar capital en el grupo, con una aportación total que inicialmente cifran hasta en 500 millones.

El fundador manifestó su satisfacción por la creación de Nueva Rumasa, tras el "robo" de antiguo holding y recordó que el miércoles se cumplen 28 años de la expropiación y sigue pendiente de resolver el contencioso del justiprecio por el que la familia reclama 18.000 millones.

El patriarca censuró el "comportamiento deleznable, insólito y sin razón" de determinados bancos y, en particular, del que concentra el mayor porcentaje de riesgo, que "de la noche a la mañana" corta la financiación y pide amortizar la mitad.

Por sus parte, Ruiz-Mateos Rivero dijo no entender que la Seguridad Social hable de un grupo privado y señaló que sus deudas son "nimias" en relación a las aportaciones anuales, al tiempo que calificó de "lamentable y vergonzosa la actitud frente a un grupo familiar que lo único que hace es trabajar y un sacrificio brutal y desmedido por ayudar a mejorar la economía de este país".

En relación a la reclamación de 36 millones por parte de Royal Bank of Scotland, indicó que esta entidad concedió un crédito hipotecario de 27 millones sobre un solar con un valoración de 72 millones de euros.

"Este banco quebró, fue rescatado y no sólo no accede a una refinanciación, sino que se va de aquí; hoy está negociando la venta de su cartera inmobiliaria en el mercado, entre ellos nuestro crédito, y nos iniciaron un proceso de ejecución contra Clesa, que es avalista", explicó el empresario.

La CNMV mostró sus dudas

Nueva Rumasa lanzó una campaña publicitaria muy agresiva para captar inversores y, de hecho, en los dos últimos años realizó emisiones de pagarés que fueron suscritas por unos 5.000, según datos de la compañía. Durante el proceso, la CNMV advirtió hasta en siete ocasiones a los particulares para que se asesoraran bien antes decidir participar en estas operaciones, ya que la actividad del grupo no estaba sujeta a supervisión.

Casi tres décadas después la historia de la abeja se repite

A sólo unos días de que se cumplan 28 años de la expropiación de Rumasa por parte del Gobierno socialista de Felipe González, cuya cartera de Economía ocupaba entonces Miguel Boyer, los problemas del imperio de Ruiz-Mateos vuelven a aflorar. El grupo Rumasa lo constituían entonces 700 empresas, 65.000 personas y unas ventas de 350.000 millones de pesetas. En la actualidad, el grupo Rumasa está formado por 117 empresas y más de 10.000 empleados, exporta a un centenar de países y su facturación ronda los 1.500 millones.

 

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