Economía

Rural del Sur avanza hacia una gran alianza nacional de cajas

Los estudios para integrarse en un SIP con una treintena de rurales ya se ultiman

el 17 oct 2009 / 20:38 h.

No arman tanto ruido ni llaman tanto la atención mediática como las cajas de ahorros, pero los movimientos en las cajas rurales (son cooperativas de crédito) se están acelerando, alentados esta vez por el supervisor financiero, el Banco de España.

No son fusiones, sino una fórmula intermedia de alianza reforzada- denominada sistema de protección institucional o SIP-, y que comienza también a gustar entre las cajas de ahorros frente a la alternativa de las integraciones plenas.

La Rural del Sur , que surgió a principios de esta década tras la unión de las rurales de Huelva y Sevilla y posee su sede social en la capital hispalense, se encuentra inmersa en la gestación de un SIP con una treintena de rurales españolas. La operación, que encabezan ella misma y las cajas de Valencia, Navarra y Granada, está siendo ultimada por el despacho de abogados Garrigues y una consultora especializada. El objetivo, que los estudios estén finalizados antes de que acabe el año y, a partir de ellos, ponerse a trabajar, indica, en declaraciones a este diario, el presidente de la entidad sevillana, José Luis García Palacios. 2010 será clave.

Ninguna de las rurales implicadas en este proyecto perderá su identidad, aclara el directivo, sino que se verá "fortalecida" tras participar en un grupo con acuerdos en múltiples ámbitos "y en el que los miembros se protegen unos a otros". Si buscamos un símil, sería un paraguas.

En la actualidad, existen en negociación dos SIP distintos en el sector de las cajas rurales. Por un lado, el de mayor envergadura es el citado, pues ampara a cajas de ámbito regional -por ejemplo, la Rural del Sur- y provincial. Y por el otro, una treintena de entidades más provinciales o locales, lideradas, entre otras, por las de Segovia, Toledo, Ciudad Real y Almendralejo. Al margen de ambos proyectos se encuentra la andaluza Cajamar, la primera rural de España, que sigue su estrategia de anexionar otras cajas o conformar grupos cooperativos -ninguna de las otras 9 andaluzas participa-.

Este movimiento es posterior al emprendido por la caja de García Palacios. "No obstante, el SIP tiene las puertas abiertas, y si alguna vez nos encontramos en el camino, pues resultará positivo", comenta.

Aunque dentro del sistema financiero las cajas rurales, "en general, estamos mejor que el resto de entidades", son conscientes de que se están viviendo "unos momentos complicados", y aún quedan por llegar más. "La situación económica y financiera nos preocupa. El SIP es una herramienta que nos dará más tranquilidad", sentencia.
Pero no sólo eso. Frente a la soledad de una rural, el pertenecer a un grupo con los balances consolidados -o integración de cuentas- refuerza los ratings (las notas que se otorgan a las emisiones de deuda) ante las agencias de calificación internacional, que aconsejan al inversor dónde poner sus dineros. Es decir, que habrá más facilidad para captar recursos en el mercado internacional.

Y todo ello sin perder la identidad, recalca García Palacios. Es importante este matiz porque las cajas rurales tienen gran apego a los territorios donde están asentadas pues, al fin y al cabo, se gestaron como cooperativas de crédito para dar cobertura financiera al campo.

Una vez al mes, todos los altos cargos de las rurales se reúnen en Madrid para evaluar la evolución de los estudios, según relata el financiero andaluz. Y lo más complicado, agrega, es la cuestión jurídica, esto es, cómo articular los acuerdos para que la treintena de entidades -cada una es una sociedad y con sus peculiaridades- funcione en grupo.

No obstante, y aunque el SIP conlleva una alianza mucho más amplia, la colaboración entre las rurales viene de antaño. Ahí está el ejemplo del Grupo Caja Rural, un marco institucional en el que participa la mayoría de las españolas -Cajamar no- y para compartir tecnologías, desarrollo de productos, etcétera.

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