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Sáhara, la rebeldía de amar

Sevilla y sus pueblos recogen alimentos esta semana para los refugiados saharauis. Es la Caravana por la Paz, un arrebato solidario... y algo más.

el 08 feb 2012 / 19:12 h.

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El que este año se esté recolectando una cantidad de alimentos similar a la del año pasado puede llamarse perfectamente milagro, aunque a la proeza también podría aplicársele el sustantivo amor. Marisol Ruiz, la coordinadora de los amigos del Sáhara en Dos Hermanas, ha cambiado su pesimismo de hace una semana por el feliz estupor de ahora, al comprobar que esta especie de evento ligado a la extinción en que se ha convertido la crisis no está pudiendo (o no del todo, o no siempre, o no ahora) con lo que de verdad importa. En estos tiempos de dureza, el amor funciona también como una queja, un grito, un himno. El escritor Luis García Montero dijo que "la ternura también puede ser una forma de rebeldía". En el caso de la llamada Caravana por la Paz, la ternura está siendo toda una revolución.  

Con toda probabilidad, en Dos Hermanas se van a recoger al menos esos mismos 7.800 kilos de arroz, aceite, azúcar y legumbres que se obtuvieron en 2011 gracias a la campaña desarrollada en los colegios del municipio y entre los particulares, con especial apoyo de Izquierda Unida; una fórmula que se repite en el conjunto de las localidades sevillanas y que permitirá que la semana que viene, en fecha aún por determinar (iba a ser este viernes, pero se ha prorrogado el plazo de recogida) se junten en el Parque del Alamillo unos ocho camiones cargados hasta arriba con toda la ayuda humanitaria obtenida en la capital y la provincia, camiones que pondrán rumbo a los campamentos de Argelia previo embarque en Alicante... y que también se quedarán luego en el Sáhara, junto con los productos que contengan. Será en beneficio de un pueblo que no tiene otro medio de vida que la ayuda internacional.

De hecho, la Caravana por la Paz es solo una de las muchas y muy diversas acciones que las asociaciones de amistad con el pueblo saharaui desarrollan a lo largo del año, tanto en Sevilla como en toda España: el voluntariado, los programas de cooperación (educación, salud, cultura...), los celebérrimos encuentros de arte Artifariti, las verbenas, las concentraciones de apoyo, el Sahara Bike Race, las jornadas, el programa Vacaciones en Paz que permite a miles de niños saharauis pasar el verano en España, alimentarse bien, recibir atención médica... y lo más importante: estrechar lazos.

He ahí el motor de todo. Es decir, he ahí el milagro y el amor. A base de recibir cada verano a niños ajenos que acabaron siendo como suyos y de algún modo lo son (ellos y sus familias enteras), cientos de sevillanos, miles de españoles, alimentan día a día el capital de esa inmensa empresa de ternura, la única que funciona en el rincón más geográficamente inhumano del desierto del Sáhara. La primera caravana, como recuerda en su web la asociación sevillana, se hizo en 1993 y salió a modo de experiencia piloto; consistía en una furgoneta con 300 kilos de alimentos. Al año siguiente, fueron ya siete camiones con aportaciones de toda España. Un año después, solo Sevilla mandaba ya cuatro camiones... hasta el día de hoy, en que además de esta caravana, además de las acogidas de verano y de todo lo demás, están floreciendo incluso pequeñas empresas de transporte para llevar hasta los campamentos las ayudas directas de los particulares a sus familias saharauis.

Por cierto, que no es mal momento este para, además de aportar un paquete de arroz o de azúcar, se interese el respetable por la forma de sumarse a la experiencia impagable de Vacaciones en Paz. Para ello solo tiene que dirigirse a la asociación de su localidad. Comprobará que los milagros no han acabado.

De utilidad:

Por qué ayudar al pueblo saharaui: Decenas de miles de saharauis huyeron a la vecina Argelia tras la invasión marroquí de 1975 (año hasta el cual sus territorios estuvieron bajo la férula de España), ocurrida mientras se estaba en pleno proceso para la independencia del país y su constitución en República Árabe Saharaui Democrática. Los campamentos en los que viven desde entonces, al sur de Argelia, son lo más inhóspito del desierto del Sáhara. La tierra no produce nada, no existe industria, ni riqueza; solo sobreviven gracias a la ayuda exterior. Por eso es tan importante.

Cómo echar una mano: Contacte con la asociación de amistad con el pueblo saharaui de su localidad. También hallará mucha información útil en la web de la asociación de Sevilla (http://saharasevilla.org). Y para Dos Hermanas, llamar a su coordinadora Marisol Ruiz al teléfono 647 739274.

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