Economía

Saldaña ordena vigilar de cerca a las certificadoras del cerdo ibérico

Se ha comenzado por las certificadoras del cerdo ibérico -las que dicen qué es ibérico y qué no es- pero la intención de la Junta es extender el control a todas las entidades que otorgan certificaciones y realizan inspecciones en cualquier rama agroalimentaria. Vigilantes vigilados.(Foto: P. Cazalla).

el 14 sep 2009 / 23:17 h.

Se ha comenzado por las certificadoras del cerdo ibérico -las que dicen qué es ibérico y qué no es- pero la intención de la Junta es extender el control a todas las entidades que otorgan certificaciones y realizan inspecciones en cualquier rama agroalimentaria. Vigilantes vigilados.

La sensación, cuando no constancia, de que existe un fraude masivo en el negocio del cerdo ibérico, con la comercialización de jamones de bellotas procedente de animales que no han pisado en su vida la montanera, y la polémica desatada el pasado verano en la hortofruticultura almeriense, con la presencia de sustancias prohibidas en varias partidas de pimientos exportadas a Europa, han llevado a la Consejería de Agricultura a concebir un sistema de vigilancia sobre las certificadoras agroalimentarias. Es, por así decirlo, el vigilante de los vigilantes.

Se llama SICE, o Sistema de Información de Entidades de Certificación e Inspección de Productos Agroalimentarios y Pesqueros, y consiste en una aplicación informática que obliga a este tipo de firmas, cuya labor, grosso modo, es garantizar que se cumplen las exigencias para que, por ejemplo, un jamón ibérico lo sea realmente, a detallar periódicamente su labor a la Consejería. Pero esta vía telemática, además, se complementa con controles sorpresa, in situ y tanto a las certificadoras como a sus clientes, por parte de los técnicos de este departamento.

Ricardo Domínguez, director general de Industrias y Calidad Agroalimentaria. "Se ha comenzado por el cerdo ibérico, tanto en su vertiente ganadera como industrial, pues aquí era urgente y, de hecho, todos somos conscientes de que las cosas no se están haciendo como debieran, hay mucha picaresca, aunque creo que la nueva legislación nacional para el sector contribuirá a atajarla. Sin embargo, no será el único, sino que este SICE se generalizará".

No obstante, Domínguez deja claro que no es que exista una desconfianza plena sobre el quehacer de estas inspectoras y certificadoras, y tampoco cree que tal labor debiera realizarse desde las administraciones públicas y no por entidades privadas, pero sí matiza que hay que estrechar los controles porque la Andalucía agroalimentaria se la juega.

"Vamos a perseguir a aquellas entidades que no funcionen bien. Es obvio que quienes certifican, el cliente que quiere un sello y la firma que dice sí y facilita que se lo coloquen, deben cumplir", agrega el director general, quien explica que la vigilancia emprendida por la Consejería es complementaria a la que ejecuta ENAC, la Entidad Nacional de Acreditación, que es, a su vez, el organismo que autoriza a las empresas que prestan servicios de conformidad (esto es, que indican qué cliente satisface o no tal norma).

No en vano, y aunque Ricardo Domínguez no da detalles, revela que la Consejería ha quitado el sello de Calidad Certificada, que otorga el propio departamento que dirige Isaías Pérez Saldaña, "a no muchos, sí a varios" productos y empresas que en su día cumplían sus requisitos pero que, con el tiempo, los quebrantaron. Y acto seguido recuerda el episodio del pasado verano en Almería, donde la certificadora cumplió su labor, el agricultor se cree que no actuó de mala fe, pero el pimiento llegó a Europa con sustancias no permitidas, ensuciando la imagen del sector.

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