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Saldaña sintió presiones políticas desde la FARA

El ex consejero de Asuntos Sociales, Isaías Pérez Saldaña, declaró ayer lunes en el juicio del caso FARA, que recibió amenazas de los miembros de esta federación gitana en clave de "presión política", aunque no personal, con el objetivo de "conculcar las leyes". (Foto: EFE).

el 15 sep 2009 / 05:05 h.

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El ex consejero de Asuntos Sociales, Isaías Pérez Saldaña, declaró en el juicio del caso FARA, que recibió amenazas de los miembros de esta federación gitana en clave de "presión política", aunque no personal, con el objetivo de "conculcar las leyes".

El ex consejero de Asuntos Sociales sí reconoció sentir "inseguridad" ya que coincidió en el tiempo un robo cometido en su casa y llamadas telefónicas en las que le advertían sobre decisiones que tuvieran relación con esta asociación, investigada por el presunto desvío de ayudas públicas.

El caso FARA (Federación Andaluza de Asociaciones Romaníes) juzga desde el pasado día cinco de mayo a 15 miembros de este colectivo, a los que se les acusa de una presunta apropiación indebida de 1,2 millones de euros procedentes de subvenciones públicas. El que fuera consejero de Asuntos Sociales en el momento del supuesto delito declaró ayer como testigo en la Audiencia Provincial de Málaga.

Pérez Saldaña explicó que decidió congelar las ayudas económicas a esta federación gitana durante dos años cuando los componentes de la anterior directiva le dijeron que el nuevo grupo había accedido al cargo "de forma violenta". Ante esta situación, el ex consejero aseguró que comenzó a recibir presiones políticas de los miembros de FARA.

Para el que fuera responsable de Asuntos Sociales de la Junta de Andalucía, los directivos querían hacerse cargo de la organización a través de "métodos no legítimos"; y quebrantar las leyes de asociaciones, subvenciones y del menor; la sustitución del jefe de servicio de la comunidad gitana y la imposición de asesores de esta etnia para tratar sus problemas sociales.

Pérez Saldaña, estuvo esperando durante unas tres horas en los pasillos de la Ciudad de la Justicia de Málaga, donde compartió espacio con los 15 imputados y sus familiares, que se acercaron a él en repetidas ocasiones. El ex consejero calificó de "improcedente" esta "larga espera" por lo que dijo haberse sentido "mal". "Nadie me ha dicho nada desde las nueve de la mañana cuando llegué aquí, donde he estado compartiendo mucho tiempo con los propios acusados", lamentó. A esto añadió que "en cualquier caso, la justicia es ciega y en este caso la lenta justicia es la que hace que las cosas no sean justas".

Los quince imputados en el caso se enfrentan a 88 años de cárcel por los presuntos delitos de blanqueo de capitales, apropiación indebida, defraudación a la Hacienda Pública, así como de coacciones y amenazas al ex consejero del Gobierno andaluz y a un funcionario autonómico.

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