Economía

Salgado admite que España saldrá de la crisis más tarde que Europa

La caída de la economía española durante el segundo trimestre del año contrasta con el crecimiento registrado en Francia y Alemania en el mismo periodo (0,3%). La ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, reconoce que tardaremos más tiempo que las locomotoras de Europa en dejar atrás la recesión.

el 16 sep 2009 / 07:12 h.

La caída de la economía española durante el segundo trimestre del año contrasta con el crecimiento registrado en Francia y Alemania en el mismo periodo (0,3%). La ministra Salgado reconoce que tardaremos más tiempo que las locomotoras de Europa en dejar atrás la recesión.

Los datos del avance trimestral del PIB publicados ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE) son incluso peores que los ya augurados por el Banco de España, que esperaba una caída intertrimestral del 0,9% y, asimismo, un descenso respecto al segundo trimestre de 2008 del 4%.

La cuarta caída intertrimestral consecutiva de la economía se produce en un periodo en el que, por el contrario, el PIB ha vuelto a crecer en países como Alemania y Francia, las dos locomotoras de Europa y que ya han conseguido salir de la recesión.

La vicepresidenta segunda del Gobierno, Elena Salgado, consideró positivos estos datos, si bien recordó que España comenzó la contracción de su economía más tarde que esos dos países, por lo que, añadió, "seguramente" nuestro crecimiento también se retrasará algún trimestre.

En cualquier caso, subrayó que el que Francia y Alemania comiencen a crecer es también una buena noticia para España, "porque son nuestros principales mercados y tendrá efectos muy beneficiosos para nuestra economía".

La ministra de Economía dijo que hay que ser "razonablemente" optimista sobre el futuro económico y añadió que la caída del PIB en el segundo trimestre está "completamente" de acuerdo con la previsión del Ejecutivo para el conjunto del año, de un decrecimiento del 3,6% para 2009. Consideró que la menor reducción del PIB hace suponer que España puede estar en un momento de "estabilización", que precederá a la recuperación.

Mientras, su Ministerio difundió un comunicado en el que aseguraba que la economía española muestra un comportamiento "comparativamente mejor" que los países de su entorno. "En términos interanuales, España acredita unos datos económicos más positivos que la mayoría de las grandes economías europeas, a excepción de Francia", subrayó.

Sin embargo, lo cierto y verdad es que el recorte trimestral del 1% entre abril y junio fue el mayor de todas los estados de la Zona Euro de los que se disponen cifras para el periodo y hechos públicos por Eurostat. Junto con Francia y Alemania, Portugal y Eslovaquia también cerraron en positivo.

A la espera de conocer los datos desglosados del PIB -se publicarán a finales de este mes-, el último boletín del Banco de España ya alertaba sobre la ralentización del descalabro económico y del mercado laboral. Recordó que esta moderación en el segundo trimestre se produjo en un entorno caracterizado por "cierta normalización" de los mercados financieros y unas condiciones externas menos severas. No obstante, advirtió de que no ha cambiado el diagnóstico sobre la duración de la recesión, que se prevé muy prolongada y, además, con una salida muy gradual.

Si estos datos son confirmados, se produciría la cuarta bajada del PIB en tasa intertrimestral, tras hacerlo el 0,2% en el tercer trimestre de 2008, el 1% en el cuarto y el 1,9% en el primero de este año, y del tercer descenso en tasa interanual después el 0,7% y el 3% de los dos trimestres precedentes.

En el capítulo de reacciones, la CEOE afirmó ayer que son "necesarias y urgentes" medidas de reactivación económica y políticas activas de empleo.

Para la patronal, la estadística del PIB viene a confirmar sus predicciones expuestas en distintos documentos del pasado año y corroboran la situación de grave recesión de la economía con la consiguiente destrucción de empleo. La CEOE, además, consideró conveniente que las Administraciones Públicas hagan un esfuerzo de austeridad en el gasto para reducir la presión fiscal. Con ello y con las reformas estructurales que debe abordar España, se contribuiría a aumentar la competitividad y la actividad económica, como están haciendo los principales países de la Unión Europea.

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