Economía

Salgado se despide del Congreso pidiendo un mejor impuesto para ricos en la próxima legislatura

En ausencia de Rubalcaba, afronta las críticas unánimes al  "electoralismo" de la medida.

el 22 sep 2011 / 09:49 h.

a vicepresidenta económica, Elena Salgado, en su escaño antes de su intervención en el debate del Decreto Ley que reactivará por dos años el Impuesto de Patrimonio, hoy en el pleno del Congreso.
La vicepresidenta económica del Gobierno, Elena Salgado, ha  defendido en su última intervención ante el Pleno del Congreso de los  Diputados el carácter temporal de la recuperación del Impuesto de  Patrimonio porque espera que en la próxima Legislatura se pueda  desarrollar un impuesto que "grave con más capacidad de conocimiento"  toda la "capacidad económica" de los contribuyentes más ricos y no  sólo su patrimonio.  

Durante el debate de convalidación del decreto que recupera  exclusivamente para los ejercicios 2011 y 2012 esta figura fiscal,  limitándola a los patrimonios superiores a los 700.000 euros, Salgado  ha defendido que el objeto a corto plazo es "reforzar la estabilidad  presupuestaria y la equidad".

En este sentido, ha admitido que con este decreto el Gobierno  "matiza de manera importante" su propia decisión de suspenderlo en  2008, pero ha indicado que ni las circunstancias económicas son las  mismas ni tampoco se recupera el tributo con la misma amplitud.  

Salgado ha remarcado que no se introducen "modificaciones  sustanciales" en la estructura del tributo, sino que se incrementa de  manera significativa el límite de exención por vivienda a los 300.000  euros como el mínimo exento de los patrimonios. "Juzguen sus señorías  las cuantías de las que estamos hablando", ha indicado, asegurando  que se destina a un "número muy reducido de contribuyentes", 161.000,  según sus cálculos.

DESPEDIDA DE SUS APOYOS PARLAMENTARIOS.

Asimismo, ha recalcado que la norma no afecta a la autonomía  financiera de las comunidades ni a las compensaciones previstas en la  Ley Orgánica de Finalización Autonómica (LOFCA), ante la  "imposibilidad" de modificarlo por un mero decreto.   

En cualquier caso, Salgado, que ha abandonado el hemiciclo antes  de acabar el decreto para participar en la reunión de ministros de  Finanzas del G-20 y en las asambleas del FMI y del Banco Mundial, ha  cerrado una breve intervención de apenas un cuarto de hora,  despidiéndose de los diputados con los que ha trabajado a lo largo de  la Legislatura y en especial "de aquellos que han sido capaces de  levantar la vista de lo inmediato" y apoyar planteamientos "difíciles  pero muy necesarios" en esta situación de crisis.  

Sin embargo, Salgado no se ha ahorrado las críticas unánimes de la  oposición a esta medida que todos los grupos han calificado de  "electoralista" e "improvisada", ante la ausencia en el debate del  candidato socialista a la Presidencia Alfredo Pérez Rubalcaba, hecho  en el que ha incidido la mayoría de los portavoces.   

En cualquier caso, no ha habido sorpresas en las posiciones de los  grupos y así ERC, IU, ICV, BNG y NaBai han avanzado su 'sí', mientras  el PNV ha confirmado su abstención. PP, CiU, UPN y CC han expresado  su rechazo a apoyar la norma, aunque no han precisado si esto se  traducirá en un voto en contra.  

EL PP DENUNCIA LA "DUDOSA EQUIDAD".

Así, el portavoz económico del PP, Cristóbal Montoro, ha lamentado  que la Legislatura cierre "con un acto anacrónico" como recuperar  Patrimonio en lugar de firmando el decreto de prórroga de los  Presupuestos "con un escenario realista". "Nos trae sólo guiños  electorales con baja capacidad recaudatoria y muy dudosa equidad", ha  denunciado, asegurando que el debate fiscal está en "otra parte".   

El diputado de CiU Josep Sánchez Llibre ha criticado la actitud  "poco seria y rigurosa" del Gobierno con sus contradicciones internas  y su gran dosis de "demagogia, electoralismo, oportunismo e incluso  populismo" al intentar dividir a la sociedad entre "ricos y pobres".  "Ahí no nos van a encontrar", ha remarcado.

El representante del PNV, Pedro Azpiazu, considera que el tributo  se ha "pervertido" para convertirlo en un arma electoral con el que  Rubalcaba pueda desmarcarse de Zapatero y, pese a su abstención, ha  criticado al Gobierno por "hacerlo bastante mal", generando confusión  entre las comunidades por aprobar esta medida "con complejos y  miedos", al situarlo en un espacio temporal de dos años.

LA IZQUIERDA DA UN SI CRITICO.

El portavoz de ERC, Joan Ridao, ha resumido el "triste balance" de  esta legislatura afirmando que "los que más pagan son los que menos  tienen". "Quizá por ello, a cuatro días de las elecciones, se  resucita este impuesto como Lázaro, en un intento desesperado y con  intereses puramente electoralistas", ha indicado, recordando que el  "auténtico veneno" es el fraude fiscal.

La diputada de ICV Nuria Buenaventura ha calificado la medida de  "gran parche", aunque ha mostrado su satisfacción de que, al menos en  el último Pleno de la Legislatura, haya podido votar a favor de una  iniciativa del Gobierno.

El diputado del BNG Francisco Jorquera y la de NaBai, Uxue Barkos,  han criticado la medida por "insuficiente y tardía", pero han  admitido que es necesaria, por "tímida" que sea y aunque no suponga  de ninguna forma la "reforma fiscal integral". La diputada de UPyD,  Rosa Díez, ha lamentado la ausencia de Rubalcaba.  

Por último tanto la representante de CC, Ana Oramas, como la de  UPN, Sagrario Guinduláin, han criticado que la medida se tome a  espaldas de las comunidades --aunque la diputada navarra ha precisado  que la suya la aplicará en cuanto la hagan las demás-- y su impacto  en la actividad empresarial, por lo que ambas le han negado su voto  favorable.   

EL ADIOS DE MONTORO.

En el turno de las despedidas, sólo Azpiazu, Jorquera y Díez se  han dirigido a Salgado en su despedida deseándole "lo mejor en lo  personal" y un futuro "menos estresante", pese a las "discrepancias"  políticas.  

Por su parte, Montoro, una vez que la vicepresidenta ya había  abandonado el hemiciclo, ha dedicado sus últimas palabras a un  demoledor balance de la gestión del Gobierno socialista, al que ha  reprochado que fuera incapaz de afrontar con firmeza las  consecuencias de la crisis y "abrir las puertas de la ilusión y  confianza".  

"Un Gobierno debe estar con la dignidad suficiente para apostar  por la salida de la crisis. Se puede equivocar, pero no reiterar en  el error, y eso es lo que hace el Gobierno hasta el último minuto y  eso tendrá consecuencias en las urnas", ha vaticinado.

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