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Cultura

Salomé Pavón: "Soy artista y quiero ser cantaora de Sevilla"

el 17 jun 2010 / 19:09 h.

¿Son importantes los genes para ser o no una buena cantaora de flamenco?

Si así fuera, Salomé Pavón Ortega sería la mejor cantaora del mundo porque es nieta de Manolo Caracol, sobrina-nieta de Pastora y Tomás Pavón e hija del gran pianista Arturo Pavón y de la canzonetista Luisa Ortega.

Salomé Pavón ha tomado la decisión de afincarse en Sevilla, en la Alameda, y el día 30 de este mes se va a presentar ante el público en la Sala Joaquín Turina, de Cajasol, para dar un concierto con Jerónimo Maya acompañándola a la guitarra.

Se ha propuesto apostar fuerte por su carrera, aun a sabiendas de que lo tiene difícil. "Las comparaciones son inevitables, por mis antepasados, que fueron genios. Pero no puedo luchar contra eso", dice.

Confiesa que su maestro ha sido su padre, que se nos fue en 2005. "Cuando le dije que quería ser cantaora, se puso muy serio y me dijo que él me prepararía. ‘Si no vales, seré yo quien te lo diga', me dijo. Si estoy aquí es por él", dice Salomé, que quería a su padre con locura. "Sabía mucho de cante y vio en mí unas posibilidades que quiero que vean en Sevilla; si valgo, bien; si no, será verdad eso de que los genes no lo son todo".

La cantaora interpretará un repertorio clásico de martinetes, deblas y tonás, seguiriyas, bulerías por soleá, tangos, sevillanas..., y dos coplas. "Quiero presentarme cantando por derecho, porque es cómo lo siento; el cante de mi abuelo y los de Pastora y Tomás son mi base y no puedo cantar otra cosa", explica la artista, que sin embargo confiesa que tiene otras referencias.

"Me encantan Panseco, la Paquera, Duquende, el Potito y muchos más. Tampoco puedo encerrarme en mi casa, por muy casa cantaora que sea".

Salomé Pavón nació en Madrid y pasó parte de su infancia con su abuelo Caracol. A Pastora la conoció siendo aún una niña. "La vi alguna vez aquí, en la calle Calatrava, con la cabeza perdida y muy delicada de salud. No alcancé a Tomás, aunque me hubiera gustado, porque esa manera de cantar...", dice con un brillo en los ojos que la delata.

"Es que aunque Pastora fuera la más grande, Tomás tenía una manera de cantar que me fascina", confiesa, curiosamente, cerca de donde murió el genio, en la Plaza de la Mata.
Sabe que no es una buena fecha y que la crítica de Sevilla es dura, pero afronta el reto. "Ya se han vendido algunas entradas y pienso que el teatro se va a llenar. Lo demás ya depende de lo que yo sea capaz de hacer en el escenario".

Al contrario de Pastora y Tomás, que no amaron nunca las tablas, le encanta el público. "En eso habré salido a mi abuelo Caracol, el número uno en moverse por una tarima".

"A mí me gusta mucho, aunque el día 30 es posible que esté algo nerviosa", dice esta cantaora dispuesta a dejar claro que su padre no se equivocó cuando la preparó concienzudamente.

Los interesados en escucharla el día 30 ya pueden comprar las entradas en el teatro de Cajasol.

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