Cultura

Salvado a tiempo

La Sala Capitular baja del Ayuntamiento acoge el Tríptico del Maestro de la Mendicidad, recién restaurado, de autor desconocido y perteneciente al periodo gótico-renacentista.

el 02 jul 2014 / 00:01 h.

El tríptico luce así después de la restauración a la que ha sido sometido. / Pepo Herrera El tríptico luce así después de la restauración a la que ha sido sometido. / Pepo Herrera «El estado de conservación de estas obras era preocupante. Creo que hemos llegado en el momento justo». Son palabras pronunciadas ayer por el alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, durante la presentación a la prensa de las dos últimas piezas restauradas por el Ayuntamiento, el Tríptico del Maestro de Mendicidad y el Crucificado de Juan Gui Romano. Las pinturas «pasaron a formar parte del patrimonio municipal en el siglo XIX, momento en el que el patrimonio de los hospitales pasó a las corporaciones locales, una situación ante la que unas lo conservaron, otras permitieron su expolio y nosotros hoy lo conservamos y estudiamos para el disfrute de todos los sevillanos». Ambas intervenciones, a cargo del equipo que encabeza el restaurador Enrique Gutiérrez Carrasquilla, «se tenían que haber hecho antes» según Zoido, quien no obstante dio la enhorabuena a los responsables por el trabajo desarrollado, enmarcado en el «ambicioso proyecto Patrimonium Hispalense, que es algo más que una marca, es un verdadero plan de actuación», dijo. Asimismo, anunció que el Tríptico del Maestro de Mendicidad, «una de las piezas fundamentales del patrimonio pictórico municipal», se exhibirá a partir de ahora en la Sala Capitular baja del Consistorio, ya que su anterior emplazamiento, la Sala Capitular alta, estaba expuesta a fatales cambios de temperatura. «Además, la cronología del tríptico es más acorde en esta sala», agregó Zoido. De autor desconocido, el Tríptico pertenece al periodo gótico-renacentista, procede del desaparecido Hospital de San Hermenegildo o del Cardenal Juan de Cervantes fundado en el siglo XV, donde a buen seguro tuvo una función «devocional y simbólica», y los expertos datan su realización entre 1525 y 1530. Los historiadores que han analizado la pieza aseguran que resulta imposible determinar la identidad del autor, «porque no se puede relacionar con ninguna obra conocida». Su prolijo historial de traslados la llevó de San Hermenegildo, al Museo de Bellas Artes o los Reales Alcázares, hasta que llegara a la sede central del Ayuntamiento en 1992. El conjunto consta de tres pinturas sobre tabla, unidas por barrotes de madera por el reverso, al modo tradicional de la época, que a lo largo de su vida han sido objeto, según señaló Gutiérrez Carrasquilla, «de numerosas intervenciones, por lo que su configuración original no es la que vemos, ni en forma ni en tamaño», dijo, éste último de 231 x 211 centímetros. Asimismo, el restaurador alertó de que dichas modificaciones sucesivas han podido causar «daños irreversibles». Además del preceptivo estudio microscópico sobre la obra, que ha revelado el empleo de madera de castaño para el soporte de la obra, se han podido observar «modificaciones con la aplicación de elementos ajenos a ella, como son las molduras doradas perimetrales y los tres arcos de tipo conopial que coronan las pinturas, así como el color rojo de la zona superior, que ha sido eliminado y ocultaba un tono azul», así como un acusado «envejecimiento natural», entre otros factores externos medioambientales y alteraciones biológicas y microbiológicas. Aunque el Tríptico no presentaba problemas de insectos, se efectuó también un tratamiento insecticida preventivo, al que su sumó la eliminación de los elementos metálicos de la estructura y la limpieza del óxido. Además de eliminar los «durísimos» estucos de relleno que desbordaban sobre la pintura ocultando gran parte de ella, así como el barniz resinoso y la capa de yeso subyacente de la parte superior. Por último, se acometió la reintegración cromática. En cuanto al Crucificado de Juan Gui Romano, fechado en 1611, Gutiérrez Carrasquilla explica que supone una pieza de «gran interés para entender el tránsito de las forma del manierismo reformado al naturalismo en la pintura sevillana». La obra, procedente del Hogar Virgen de los Reyes, supone una de las únicas obras firmadas y fechadas junto al Descendimiento de la Cruz de la iglesia de San Martín. Zoido, que anunció que en breve se acometará la restauración de una nueva obra de la colección municipal, un San Roque, defendió la necesidad de estas intervenciones porque «si no conservamos nuestra riqueza cultural lo único que hacemos es olvidarnos de lo que somos y de dónde venimos».

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