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Cultura

Salvando los papeles

el 15 jun 2010 / 19:45 h.

Ante una temporada presupuestariamente tan cercenada como la que se nos viene encima parecía imposible pegar un golpe de timón y presentar algo realmente sugerente. El director artístico del Maestranza, Pedro Halffter, lo ha conseguido in extremis: iniciar la tetralogía wagneriana El anillo de los Nibelungos en la fantástica y espectacular (también costosa) versión escénica de la compañía La Fura dels Baus, estrenada hace sólo dos años en Les Arts de Valencia.

Importante será también la novedad en Sevilla de la ópera El cazador furtivo, de Weber, en una versión historicista de Andreas Spering aunque con un montaje, de Achim Thorwald, mucho más convencional que el que el Liceo de Barcelona pondrá en en escena esta misma temporada, firmado por el inédito (en tierra hispalenses) maestro de la escena actual, Peter Konwitschny. A partir de ahí, un poco de todo, en el empeño de salvar con dignidad el calendario.

Prosiguen todos los ciclos convenientemente disminuidos. Las visitas del mediático tenor Jonas Kaufmann y del magistral pianista Pierre-Laurent Aimard puntúan en la zona alta. Como también lo hace la invitación a última hora a Mariola Cantarero (pletórica tras su gran intervención en Traviata) para que se sume a una Doña Francisquita que ya incluye grandes nombres.

El contar con la Orquesta Barroca y el empuje a las funciones escolares son otras decisiones dignas de aplauso. En lo menos bueno, una temporada de la ROSS extremadamente conservadora y con una nueva integral de las Sinfonías de Beethoven (que ya se ofrecieran en 2002). La danza y el ciclo de grandes intérpretes siguen creando interrogantes por su escasa capacidad de sugerencia

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