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Samuel se encara con los abogados en tono desfiante

El amigo de Miguel dijo que estuvo en Montequinto el día del crimen y achacó su confesión inicial a las coacciones y amenazas de la Policía.

el 19 oct 2011 / 20:33 h.

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Samuel Benítez.

La actitud de Samuel no sorprendió, porque ya se había mostrado altivo y desafiante otras veces. Ayer trató de encararse con el fiscal con una actitud orgullosa y redicha con la que no consiguió alterar lo más mínimo al curtido acusador público. Samuel dijo que el día del crimen lo pasó en Montequinto y que ni pisó la casa de Miguel, y cuando el fiscal lo enfrentó a la declaración que hizo a la Policía, en la que admitió que llegó al piso, vio a Marta muerta y ayudó a llevarla al río, respondió que fue bajo coacciones.

Por eso, cuando el fiscal siguió preguntando por todo lo que contó entonces, con la fórmula "¿No es cierto que usted dijo...", Samuel adoptó una coletilla: "En la Policía, sí". Y siguió repitiéndola machaconamente durante toda la lectura de su declaración, una docena de veces. Luego cambió de frase favorita a "no le podría concretar", tan ajena a su vocabulario como cuando dijo que hizo una "llamada infructuosa".

Samuel hizo lo mismo que Miguel el lunes: salpicar una forma de hablar llana con expresiones pretendidamente técnicas, con las que a veces intentaba responder algo distinto a lo preguntado, lo que el fiscal y el juez atajaban de inmediato. Otras veces era difícil discernir si trataba de usar cultismos o de ironizar, como al decir que el Cuco se mudó "a la zona residencial de Los Pajaritos".

La ironía le jugó una mala pasada al explayarse con detalles intrascendentes -"un sandwich de pollo con mayonesa" dijo haber cenado-, lo que dejaba en evidencia que a veces le fallaba la memoria sólo en asuntos comprometidos.

El momento más tenso fue cuando, tras varias preguntas sobre la ropa con la que se unió a la búsqueda de Marta esa noche -la Policía cree que iba desabrigado porque no tuvo tiempo de cambiarse-, el abogado de la familia de Marta le dijo: "Si es usted tan caluroso, puede quitarse esa bufanda, seguro que el juez lo permite". Samuel lo atravesó con la mirada.

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