Cofradías

San Bernardo estrena su nueva casa del siglo XXI

Las dependencias cuentan con 1.500 m2 construidos

el 19 feb 2010 / 20:30 h.

El arzobispo Asenjo en el momento de la bendición de la nueva casa de hermandad.

En tan sólo 11 meses la hermandad de San Bernardo ha logrado construir un gran sueño. La corporación del Miércoles Santo estrenó ayer su nueva casa hermandad en el número 34 de la calle Santo Rey, un amplio espacio lleno de luz y vida en el que acoger a los hermanos y vecinos del viejo arrabal.

El edificio cuenta con 1.500 m2 de superficie que se distribuyen en dos plantas -más el sótano y la azotea- articuladas en torno a un gran patio central, cuya mayor virtud son los techos acristalados que dotan de un hermosa luminosidad cada rincón de la casa. Un patio por el que se accede a la sala de exposiciones, distribuida en dos alturas, en la que se puede contemplar el paso del Cristo de la Salud, montado en la parte central de la planta, y el palio de la Virgen del Refugio cuyas piezas se reparten entre las vitrinas del salón. En la segunda planta de la sala de exposiciones, la hermandad ha reservado un espacio para las insignias de la cofradía y algunos tesoros de gran valor sentimental como la paleta con la que se colocó la primera piedra de esta nueva casa o el bonete con borla morada que el cura don José lucía en las ocasiones más especiales.

Lo cierto es que este nuevo espacio abierto a los hermanos rompe con todos los moldes de cualquier sede cofradiera que se precie. De este modo, las nuevas dependencias, que se edifican sobre el solar de un antiguo salón parroquial, componen una perfecta conjunción de los más modernos materiales -montacargas incluido- con los tesoros patrimoniales de la hermandad. Una casa que el arzobispo, monseñor Juan José Asenjo, pidió que se convirtiera en "un hogar para ejercer la caridad y la formación del que todos los hermanos salgan rebosantes de esperanza".

El propio pastor fue el encargado de bendecir estas nuevas instalaciones en un acto en el que participaron el alcalde de la ciudad, el presidente del Consejo de Cofradías, Adolfo Arenas, y el hermano mayor de San Bernardo, Manuel Rodríguez Hidalgo. Fueron unos instantes muy emotivos en los que se mantuvo viva la presencia del que fuera, durante más de 60 años, párroco y director espiritual de la corporación, José Álvarez Allende, auténtico valedor del actual barrio y al que Sánchez Monteseirín recordó como "el alcalde de San Bernardo".

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