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San Jerónimo de libra de los puntales

Derriban la marquesina en ruinas de una plaza tras años de litigio.

el 21 ene 2010 / 19:51 h.

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Gómez de Celis y Eva Patricia Bueno recorrieron ayer la plaza junto a algunos vecinos.
Durante más de cuatro años, los cerca de cien vecinos de la plaza de la Media Luna, en San Jerónimo, han tenido que convivir con los puntales y las ratas por culpa del mal estado de la marquesina que cubría la entrada a sus viviendas y negocios y que amenazaba con derrumbarse en cualquier momento. Tras años de reivindicaciones, el Ayuntamiento inició por fin hace una semana las obras para su derribo. A falta de unos días para que concluyan ya han logrado cambiar la imagen de la plaza que, dicen en el barrio, "ya no parece una cárcel".
Así se lo dijeron al delegado de Presidencia y Urbanismo, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, que visitó ayer las obras acompañado de la delegada del distrito Norte, Eva Patricia Bueno, y representantes de distintas asociaciones de San Jerónimo. Gómez de Celis, que charló con los vecinos y visitó algunos negocios, reconoció que aunque es una obra "pequeña por sus dimensiones" ha sido ampliamente "demandada" por el barrio.

En total, la Gerencia de Urbanismo ha invertido 55.000 euros que a Sara García le saben a mucho aunque, asegura, "haya tardado mucho en llegar". Desde hace unos meses regenta un pequeño bar ubicado en el centro de la plaza y confía en que aumente la clientela, ya que los puntales "echaban a la gente para atrás". De lo que ha tardado el Ayuntamiento en hacerse cargo de la obra se quejaba también ayer Ángel Vallano, presidente de la asociación de vecinos El Empalme, que recordó que se trata de viviendas protegidas -del antiguo Patronato de Casas Baratas- cuyos vecinos "no tienen recursos" para hacer frente al arreglo.La plaza de la Media Luna "es un símbolo del barrio", como recordaba ayer el presidente de la asociación de pensionistas, Antonio Martínez, y los vecinos llevan peleando más de una década para que luzca "digna y bonita" de manera que "la gente quiera acercarse a ella". En 2002, cuando el suelo aún era de albero, lograron que el Ayuntamiento cediera una de las fuentes olvidadas en el almacén municipal y que antes había estado junto a la Torre del Oro, pero todavía quedan tareas pendientes: bancos, alumbrado, papeleras... sólo entonces, dicen sus vecinos, "haremos una fiesta".

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