domingo, 24 marzo 2019
22:50
, última actualización
Cofradías

San Pedro lloró sus negaciones desde lo más alto de la Giralda

La ‘Lágrimas de San Pedro’ cumplirán el próximo año treinta ediciones desde que Rogelio Gómez rescatara en 1986 esta secular tradición

el 29 jun 2014 / 21:45 h.

TAGS:

En 1986, el primer año en que se rescató esta secular tradición que hunde sus raíces en el siglo XV, sólo se interpretaron los toques de 9.30 horas y 12.00 del mediodía en la solemnidad de San Pedro. Fue al año siguiente, gracias a que les abrió la puerta de la Catedral de noche Manuel el campanero, sacristán entonces de un templo sin las medidas de seguridad de hoy en día, cuando los clarineros de la banda del Sol también pudieron instaurar el toque de las doce de la noche, el primero de todos, y el que más apasiona al restaurador de esta tradición, el tabernero Rogelio Gómez, ya que cuenta con una clientela fija de muchos fieles que aguardan a los pies de la Giralda oír el eco lastimero del llanto del apóstol. Los músicos de la banda de El Sol cumplen con la tradición de las Lágrimas de San Pedro. Foto: José Luis Montero Los músicos de la banda de El Sol cumplen con la tradición de las Lágrimas de San Pedro. Foto: José Luis Montero Este domingo, como hace 28 años, las Lágrimas de San Pedro volvían a sonar desde la Giralda, ante el asombro de las decenas de turistas que a la hora del Ángelus chancleteaban por la Avenida o aguardaban ingresar en la Catedral. Seis clarineros de la banda del Sol interpretaban desde lo más alto de la Giralda en la onomástica del apóstol los toques que rememoran las tres negaciones del pescador al Galileo. La pequeña melodía, de apenas 15 segundos de duración, se repite tres veces por cada una de las caras del mejor balcón de Sevilla: comenzando hacia el Alcázar, siguiendo hacia el Aljarafe, después hacia la calle Alemanes y concluyendo hacia la plaza de la Virgen de los Reyes. Veintiocho años hace ya que Rogelio Gómez, el dueño de La Flor del Toranzo, en estrecha colaboración con el recordado padre Estudillo, lograra vencer la resistencia inicial del Cabildo Catedral y reinstaurar una tradición de más de seis siglos que sólo se ha visto interrumpida en dos cortos periodos, entre 1839 y 1865, y más recientemente, a partir de 1961 y hasta 1985. El entonces director de la banda del Sol, Eusebio Álvarez-Ossorio, rememora la dificultad a la que se enfrentaron en 1986 para intentar rescatar una melodía de la que no existía ninguna grabación. «Fue el propio padre Estudillo el que me tarareó la melodía. La última vez que se interpretó, en 1961, los encargados de su interpretación fueron el clarinero de la Maestranza y su hijo», apunta Álvarez-Ossorio. El próximo año se cumplirán 30 ediciones desde que la Lágrimas de San Pedro volvieran a sonar desde la Giralda.

  • 1