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Santa Catalina se empapela para no perecer

Cientos de personas dejan su queja en la iglesia, a modo de Muro de las Lamentaciones, pidiendo su urgente restauració.

el 18 may 2012 / 20:42 h.

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"Se traspasa, vende o alquila. Razón aquí", "¿Qué esperáis, a recoger los escombros?", "Por nuestro Patrimonio y por nosotros", "Rogad a Dios en caridad por el alma del templo [...], rogamos una oración por el eterno descanso de sus muros, pilares y fachada", "Tanta torre Pelli y tanta setas y, mientras, Santa Catalina esperando"... Estas son algunas de las quejas que cientos de sevillanos dejaron ayer pegadas en los muros de la iglesia parroquial cerrada hace ocho años por su mal estado de conservación, y convertida ahora en un muro de las lamentaciones.

 

La plataforma ciudadana que impulsa su rehabilitación convocó ayer a través de la red social Facebook una concentración a las puertas del templo -con un sagrario que está considerado una de las joyas del barroco andaluz, según el propio alcalde- que congregó, según los organizadores, a casi 600 personas. Entre ellas, muchas familias con una gran vinculación en la iglesia.

Una de ellas es la familia González. "Mi padre, mi tío, mi primo, mi sobrino... todos son de la junta de gobierno de la hermandad. Y me voy a morir con la pena de que no se va a arreglar mi iglesia", lamentaba ayer Ana González, que a sus 65 años afirma que espera "que su misa de difuntos sea en Santa Catalina, como lo ha sido con el resto de mi familia". "Mis hijos se bautizaron aquí y me gustaría que mi nieta Ana María hiciera en Santa Catalina la comunión, pero lo veo difícil", apostilló. Su hermano Francisco ocultaba sus ojos vidriosos con sus grandes gafas de sol. "Estoy emocionado", decía junto a su otra hermana, María Auxiliadora, llegada directamente de Badajoz para participar en el acto por la restauración de la iglesia gótico mudéjar del siglo XIV. Su hija Laura, también presente, de 19 años, se bautizó entre esos pilares que ahora se tambalean, de ahí su "pena".

Mariló Ojeda, Charo Fernández y Mariluz Caravito llegaron de Nervión para reivindicar la restauración. "Tenemos la pulsera y estamos aquí porque esto es de todos los sevillanos, es un monumento y todos los barrios deberían estar. Hay más gente que la última vez", apostilló Charo.

Al igual que estas tres amigas, otras 397 personas compraron ayer, por un euro, la pulsera por la restauración de Santa Catalina. Y no fueron más porque los organizadores se quedaron cortos. "Hicimos 700, 200 las vendimos antes del acto y el resto aquí. No sabíamos que nos harían falta más", explicó una organizadora que apuntó que con el dinero recaudado cubrirán gastos.

José Javier Comas, impulsor de la iniciativa, advirtió que hay "miedo" ante el serio peligro de derrumbe y agradeció al alcalde que, con su carta al consejero de Cultura, Luciano Alonso, se haya comprometido "por escrito a aportar un millón de euros". Eso sí, exigió la implicación al Arzobispado, el dueño, y de la Junta.

Y mientras, seguían creciendo los mensajes: "La factura de las setas es de 102 millones y de San Telmo 60", "Pilares (con la foto de Pilar Bardem) que interesan y pilares (con foto de Santa Catalina) que no interesan"...

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