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Santa María la Blanca reabrirá este mes tras más de dos años de obras

La iglesia se cerró al culto el Domingo de Resurrección de 2010 por la aparición de grietas y filtraciones de agua.

el 01 ene 2013 / 20:54 h.

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El templo ha permanecido cerrado desde 2010

La iglesia de Santa María la Blanca, una de las joyas del barroco sevillano, reabrirá al culto a final de mes tras más de dos años y medio en obras. Fue un Domingo de Resurrección de 2010 cuando, tras años de quejas por filtraciones de agua en las cubiertas que ponían en grave riesgo su patrimonio -y en especial una yesería del siglo XVII obra de los hermanos Borja-, el Arzobispado de Sevilla decretó el cierre del templo para subsanar esas humedades. En su decisión también influyó el peligro que entrañaba la aparición de una grieta en el muro que separaba el presbiterio y la capilla. Tras subsanar las deficiencias, el templo reabrirá sus puertas "probablemente el 25 de enero". Una fecha avanzada por el párroco, Manuel Mateo, que confía en que no aparezcan inconvenientes de última hora para celebrar un acto que contaría con la presencia del arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo -que oficiará la Eucaristía posterior a una presentación que correrá a cargo del arquitecto de la obra, Óscar Gil-, y los últimos consejeros de Cultura de la Junta: Luciano Alonso, y su antecesor, Paulino Plata.

Su apertura, en todo caso, es inminente. Hace menos de una semana que se retiró gran parte del armazón de madera que ocultaba la fachada exterior de esta iglesia y, de hecho, hoy entrará una empresa para acometer una limpieza exhaustiva de su interior. De igual forma, se están trasladando los primeros enseres e imágenes. La más importantes de ellas, la Virgen de las Nieves, que desde que se iniciaron las obras se hospeda en la vecina iglesia de San Nicolás, será trasladara a su templo de origen en andas y en un solemne Via Lucis que tendrá lugar una semana antes de la reapertura del templo.

La recuperación de la iglesia de Santa María la Blanca se centró en la reforma de las cubiertas. Era la actuación más urgente, dado que su deterioro ocasionó filtraciones de agua que dañaban la yesería de las bóvedas, obra de los hermanos Pedro y Miguel Borja y uno de los elementos de mayor valor artístico del templo sevillano. Para subsanar ese problema, de los que se advirtieron seis años atrás a través de un estudio elaborado por el arquitecto Óscar Gil, la Junta y el Arzobispado firmaron un acuerdo de colaboración para costear las obras en las cubiertas, la eliminación de humedades y reparación de daños en la estructura, presupuestadas en 823.018 euros y de las que la Administración autonómica asumió el 80%.

Tras acometer estas primeras actuaciones, el párroco, por recomendación de los técnicos, se embarcó en una segunda fase para acabar con las humedades, esta vez del subsuelo. El proyecto implicaba cambiar la solería y, de paso, restaurar y reponer los azulejos, iguales a los de la Sacristía de la Catedral, de los laterales de la iglesia. En esa nueva travesía, no contó con el apoyo externo, por lo que la obra se ha realizado "gracias a lo que ha aportado la feligresía", que ha sido el principal activo para costear los 400.000 euros que ha supuesto la obra. "Y seguimos entrampados", matiza el párroco, Manuel Mateo, que explica que hasta se vio obligado a pedir un crédito de 140.000 euros a una entidad bancaria. El desarrollo de las obras realizadas en estos dos años y medio se podrán contemplar en unos paneles informativos con fotografías que se colocarán en los laterales de la iglesia el día de su reapertura.

Aunque se volverá a abrir a los turistas y a la feligresía -que en este tiempo acudía a misa en una sala habilitada junto al templo-, Santa María la Blanca tendrá que pasar por el quirófano una vez más. Pese a que se ha acabado con las filtraciones de agua, todavía le queda recuperar el esplendor de las yeserías barrocas de la cúpula y las bóvedas, que no están en las mejores condiciones: algunos de los ángeles aparecen con algunos de sus brazos amputados y el conjunto artístico, que data del siglo XVI obra de Pedro y Miguel Borja, está ennegrecido por "las velas y, sobre todo, los años, que no pasan en balde", como relata el párroco.

Por ello, el Arzobispado volverá a cerrar este templo en 2014 para poner en marcha esta intervención que pretende devolver el brillo perdido a un elemento arquitectónico que puebla el techo de la iglesia con guirnaldas, vegetación, querubines y ángeles, entre otras figuras. Además, se recuperará el fondo de la bóveda, recubierta con pan de oro que también se encuentra ennegrecido. Manuel Mateo muestra incluso los resultados de esa actuación, ya que se han hecho probaturas en uno de los ángeles -concretamente, el de la imagen superior izquierda-. La tercera y última fase, cuyo presupuesto se calcula que podría superar los 500.000 euros, será sufragado en un principio por el Arzobispado de Sevilla, aunque el párroco no ceja en su empeño de seguir pidiendo donativos y ayuda.

¿Y por qué abrir para cerrar un año después? El párroco tiene respuesta a esa pregunta. A su juicio, no podía hacer esperar más a los feligreses para volver a disfrutar de su parroquia, más si cabe cuando esta actuación de urgencia se ha realizado a costa de sus bolsillos y su voluntad.

Y es que, además del dinero que han aportado para la segunda fase de los trabajos, el vecindario se ha volcado con rifas, concursos e incluso una jornada de la tapa que "esperamos reeditar". Todo para recaudar fondos. A eso se suma, aunque en menor grado, la expectación que está causando su apertura en el turismo. Nadie se ha olvidado de que Santa María la Blanca es de los máximos exponentes del barroco andaluz y, por ende, un atractivo más para el visitante que acude a Sevilla por su oferta monumental. Ese interés se palpa en las numerosas llamadas recibidas para concertar excursiones. "Nos han llamado de todos los rincones de España y hasta de Francia", confesó Manuel Mateo.

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