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Santa Rosalía prepara la estancia del Gran Poder

La mayoría de ellas sólo lo conocen por fotografías. La clausura a la que están consagradas en los muros de Santa Rosalía les ha privado de rezarle cara a cara. A partir del 27 de abril lo podrán hacer: "El Señor viene a su casa. Ha venido a pedirnos hospedaje, cuando somos nosotras las que estamos hospedadas en su casa: la casa del Señor".

el 15 sep 2009 / 00:32 h.

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La mayoría de ellas sólo lo conocen por fotografías. La clausura a la que están consagradas en los muros de Santa Rosalía les ha privado de rezarle cara a cara. A partir del 27 de abril lo podrán hacer: "El Señor viene a su casa. Ha venido a pedirnos hospedaje, cuando somos nosotras las que estamos hospedadas en su casa: la casa del Señor".

Es la jaculatoria que repiten las clarisas capuchinas desde que conocieron que el Gran Poder residiría en el convento por la obra de la Basílica. Hasta han enviado una carta de aceptación a la hermandad que se leyó en el cabildo general del pasado jueves.

En Santa Rosalía no se lo creen. Así relata la abadesa María Dolores Otero la reacción de la comunidad: "¿Qué viene el Gran Poder? Madre, usted siempre con sus bromas". Lo aprobaron por unanimidad. Su llegada está prevista para el 27 de abril, "en la Pascua, viene a traernos la alegría", exclama la portera Sor Juana María, que tras el torno añade con su acento mejicano: "Estoy deseando de que llegue. Nunca lo he visto".

Están encantadas con su estancia, aunque le trastoque la vida comunitaria. "Es un cambio que recibimos con mucha alegría. Como una gracia. Estamos muy contentas de cambiar para servir y compartir con los hermanos del Gran Poder". La madre superiora asegura que harán una capilla arriba del noviciado para dejar libre el templo todo el día. Eso sí, habrá un momento para ellas: "A las ocho de la mañana celebraremos nuestra eucaristía y... bueno... luego buscaremos nuestros ratitos para estar con él".

Mientras tanto, las doce hermanas trabajan "con ilusión" para que todo esté listo: "Hay un himno a un crucificado pero no nos convence. Ahí estamos buscando un cántico para el Gran Poder. Le haremos un Te Deum en acción de gracias como mínimo", dice la abadesa, quien acostumbrada a otros hospedajes cofrades como el de la Vera-Cruz señala sonriente: "La Vera-Cruz venía para cuatro meses y estuvo año y medio. Ojalá también el Señor del Gran Poder se quede entre nosotras otro año y medio".

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