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¿Santo súbito? Particularidades

Escribíamos sobre el clamor de un numeroso grupo de católicos italianos pidiendo la inmediata beatificación del Papa Juan Pablo II con el eslogan Santo Súbito. Decíamos también que, con un grupo minoritario de católicos españoles, no estábamos de acuerdo con esa beatificación por aclamación. Y, simbólicamente, pretendíamos ejercer...

el 14 sep 2009 / 20:39 h.

Escribíamos sobre el clamor de un numeroso grupo de católicos italianos pidiendo la inmediata beatificación del Papa Juan Pablo II con el eslogan Santo Súbito. Decíamos también que, con un grupo minoritario de católicos españoles, no estábamos de acuerdo con esa beatificación por aclamación. Y, simbólicamente, pretendíamos ejercer, el papel de abogado del diablo, suprimido, precisamente por Juan Pablo II, en los procesos de beatificación.

Pues bien, a la mayoría de nosotros no nos parece ese Papa tan maravilloso como proclaman sus fervientes seguidores. Y no basamos nuestra opinión en anécdotas o imputaciones concretas de discutida certeza (no movió un dedo por salvar un solo judío cuando estaba en Polonia, consintió el traslado de sacerdotes paidófilos, pagando grandes sumas a las víctimas y sin tener en cuenta el daño que podían seguir haciendo, trató cruelmente al español Arrupe y a la Compañía de Jesús, actuó prepotentemente con los líderes de otras confesiones religiosas, encubrió cierta corrupción económica vaticana cuando lo del Banco Ambrosiano, continuó la política de marginación femenina, etc.). No, no queremos entrar en ese tipo de imputaciones, discutidas y discutibles, sino en un tema de fondo: su concepción de la Iglesia Católica. En todos los tiempos, han existido dos concepciones de ella: una Iglesia en combate con el mundo y una Iglesia que se ofrece al mundo y dialoga con él, la Iglesia de Pío IX y la de Juan XXIII, la Iglesia anteconciliar y la del Concilio Vaticano II y, en la España reciente, la Iglesia de don Marcelo y Guerra Campos y la de Tarancón.

Nuestro modelo de Iglesia es la segunda. Juan Pablo II optó por la primera y por sus defensores (Opus, Legionarios y Quicos, entre otros,) marginando a Jesuitas, Dominicos, Comunidades de base y teólogos "progresistas". La Iglesia del miedo frente a la de la confianza en Dios. Por eso se aprestó a dar cerrojazo al Concilio. Una Iglesia basada en el prestigio político, que consiguió, y no en el prestigio espiritual en el que nosotros ubicamos la fe en Jesucristo.

Vicente Plural es un colectivo de profesionales andaluces

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