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Sanz admite que es "difícil" que Zoido logre la alcaldía

El presidente del PP de Sevilla enfría el triunfalismo aunque subraya que la victoria en 2011 está al alcance

el 12 ago 2010 / 10:28 h.

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El presidente del PP andaluz, Javier Arenas, y el portavoz del PP en el Ayuntamiento de Sevilla, Juan Ignacio Zoido , presidirán hoy en Sevilla, el acto ‘Faltan 365 días’.

“Es muy difícil que Juan Ignacio Zoido sea alcalde en 2011”. El presidente del PP de Sevilla, José Luis Sanz, lanzó ayer un insólito mensaje de moderación al electorado tras varios meses de triunfalismo en los que los populares se atrevieron incluso a difundir una encuestas que le daba mayoría absoluta en la capital. Desde entonces, sus dirigentes han dado dos pasos, dos inusuales ejercicios de sinceridad política, que parecen formar parte de una estrategia electoral. Primero, el ultimátum de Zoido, el anuncio de que no seguirá en política si es derrotado el próximo mes de mayo. Segundo, este reconocimiento de que las opciones de vencer al pacto que forman PSOE e IU y de romper una tendencia histórica –sólo una vez en Sevilla se ha producido una mayoría absoluta– son limitadas.  El objetivo es doble: una movilización de sus votantes ante unos comicios que los populares encaran con el lema Ahora o nunca, y una denostación del pacto de los socialistas y la federación de izquierdas que acabe desmovilizando un sector de los electores de las dos formaciones de izquierda.


En pocas semanas, el PP ha pasado así de asegurar que tiene su equipo preparado para gobernar y de vender la imagen de Zoido como uno de sus valores seguros para 2011 a frenar su optimismo y admitir en una entrevista a Europa Press que “Sevilla es muy complicada y que es difícil tener una mayoría suficiente para gobernar”. La evolución no procede de un cambio en los sondeos; ya que como admitió el propio Sanz estos “acercan al PP cada día más a la mayoría suficiente y alejan de ella al pacto de gobierno”; sino más bien del temor a que esa distancia no sea suficiente. El punto de partida de esta reflexión es similar al que maneja el equipo del candidato socialista, Juan Espadas: Zoido lleva casi cinco años de campaña electoral, mientras que el cabeza de lista del PSOE aún no ha empezado y parte con un electorado desmovilizado que tiene nueve meses para activar. Si lo consigue, las diferencias no son ni mucho menos insalvables, sobre todo si se tiene en cuenta que IU parece haber conseguido afianzar a su electorado y asegurar, al menos de momento, los tres ediles que logró en 2007.
En esta batalla, el PP juega solo. Tras el fracasado intento de negociar con IU en los últimos comicios, sólo una resurrección del PA –complicada pese a los esfuerzos de su candidata Pilar González– o un salto a la primera línea de la política local de Upyd –difícil en una formación que no ha sabido encauzar su presencia en la ciudad ni poner un rostro municipal a sus siglas– podría dar a los populares el impulso definitivo hacia la Alcaldía.
El PP se centra en dos vías. Por un lado, dirigir sus ataques hacia el pacto y provocar la desmovilización del electorado más crítico con el PSOE de IU y del centro-izquierda de los socialistas y trazar una imagen del acuerdo de gobierno prácticamente antidemocrática. “Es un pacto que llaman de progreso, pero que es de regreso, de regreso al pasado”, como apuntó ayer Sanz. Por otro, promover un “vuelco excepcional”. Son muy simbólicos algunos de los ejemplos que puso el propio dirigente popular: “En 1995 alguien le diría seguramente lo mismo a la alcaldesa de Cádiz, Teófila Martínez”. En aquellos comicios la inesperada derrota socialista vino precedida de un desgaste no sólo a nivel local, sino de ámbito nacional: fueron los años de la crisis del Gobierno de Felipe González, del derrumbe de Astilleros; el espejo en el que se mira ahora una parte de la sociedad andaluza.


Para un vuelco de estas características el PP necesita arrastrar votos de todos los sectores sociales, incluso de los más distantes a los planteamientos de los populares. De ahí, quizás, la tendencia moderada que ha imperado en el discurso de Zoido durante los últimos meses en cuestiones de movilidad o de Medio ambiente –como las peatonalizaciones o Tablada– y los guiños a un votante de PSOE e IU descontento con la gestión que se ha llevado a cabo en el pacto de gobierno o con los escándalos que se han registrado en estos años, especialmente Mercasevilla, cuyo proceso judicial puede relanzarse en los meses previos a la campaña.


El PP tiene nueve meses para demostrar que el colchón que tiene con PSOE e IU es suficiente para imponerse por mayoría absoluta. Y para lograrlo de momento huye del triunfalismo al que ha recurrido en repetidas ocasiones. El PP admite que es “muy difícil” aunque haya opciones.  

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