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Saqueos, dolor y 723 muertos dos días después del gran seísmo de los chilenos

El Gobierno decreta el toque de queda en las regiones de Maule y Bío Bío.

el 28 feb 2010 / 21:39 h.

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Un grupo de hombre saquea una tienda en Chile tras el terremoto.

Saqueos, dolor por las 723 víctimas mortales y por el descubrimiento de más destrucción se combinaban ayer con un lento retorno a la normalidad en Chile, un día después del terremoto que el sábado sembró de muerte y desolación el centro y sur del país. La situación es tal que el Gobierno chileno decretó el toque de queda en las regiones del Maule y Bío Bío, las más afectadas por el terremoto.

Mientras en Santiago se restablecían paulatinamente los servicios básicos, algún comercio abrió sus puertas, el ferrocarril subterráneo comenzó a circular y también, aunque en menor medida, el transporte de superficie, las regiones afectadas del sur seguían sin agua potable, electricidad ni combustibles y con las comunicaciones afectadas por frecuentes cortes.

Pobladores desesperados se enfrentaron ayer con la Policía mientras saqueaban un supermercado en Concepción, una de las más afectadas por el seísmo.

Y por ello, el Gobierno decretó el toque de queda en las regiones del Maule y Bío Bío, informaron ayer fuentes oficiales. La prohibición de circular por la vía pública se extenderá entre las 21:00 horas de ayer (1.00 en España) y las 6.00 horas de mañana (9.00 horas en la Península), dijo a la prensa el general Bosco Pes-ce, designado jefe de zona en estado de catástrofe en Maule, 300 kilómetros al sur de Santiago.

Cientos de ciudadanos invadieron el local de la cadena Líder, de la estadounidense Wal Mart, y se apropiaron de alimentos y otros artículos de primera necesidad, aunque algunos aprovecharon para robar electrodomésticos, televisores y equipos de sonido. La Policía empleó gases lacrimógenos para dispersar a los saqueadores, aunque después autorizó a las mujeres que entraran al establecimiento para sacar comida, leche, pañales, papel higiénico y otros productos. La alcaldesa de la ciudad, Jacqueline Van Rysselberghe, exigió al Gobierno el envío de militares para "restablecer el orden". "Se necesitan marinos y militares en las calles, porque hay un caos", afirmó Van Rysselberghe. "Queremos que se restituya el orden, la gente decente quiere seguridad", añadió la alcaldesa, quien criticó a las autoridades por no enviar con rapidez bomberos y equipos para rescatar a los supervivientes de un edificio de 14 pisos que se desplomó en el centro de Concepción. "Fue impresionante", contó uno de los moradores que logró escapar, quien precisó que el inmueble comenzó a oscilar y después "se dobló" y cayó.

Bajo la estructura, que tenía 80 departamentos, quedaron entre 80 y cien personas, entre las que podría haber supervivientes, según la alcaldesa. Ayer los bomberos recuperaron tres cadáveres y perforaron los muros para facilitar la entrada de aire a los sectores de los que se habían escuchado gritos de auxilio.

Aunque se trata del caso más dramático, el de Concepción no es el único edificio de construcción reciente colapsado; situaciones similares ocurrieron en Santiago, Viña del Mar y otras ciudades. El obispo católico Alejandro Goic, presidente de la Conferencia Episcopal, criticó a las empresas que "por ahorrarse unos pesos", construyen edificios que se convierten en trampas para sus moradores.

El dolor por la tragedia se acentuó ayer al conocerse lo ocurrido en algunas localidades costeras de la región del Maule, destruidas por un maremoto que sobrevino veinte minutos después del sismo. En la localidad de Constitución, la ola arrasó numerosos restaurantes, pubs, discotecas, hosterías y hoteles turísticos situados frente a la playa. "Todo desapareció; salvé sólo lo que llevaba puesto", explicó uno de los afectados.

Más temblores. En tanto, el suelo sigue temblando en Chile, con un total de 110 réplicas registradas desde el momento del terremoto, la mitad de ellas con magnitudes superiores a cinco grados Richter. La última, ayer a las 12.28 hora española, alcanzó una magnitud de 6,2 grados, según el Servicio de Geología de EEUU y afectó desde Valparaíso, por el norte, hasta Concepción, por el sur, en una extensión superior a 600 kilómetros. El temblor aumentó la destrucción de algunos lugares ya dañados, dijo Carmen Fernández, directora de la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi) y precisó que en realidad se trató de tres sismos consecutivos. Un experto del Servicio Sismológico de la Universidad de Chile corrigió en tanto el cálculo de 8,3 grados Richter para el terremoto que el organismo difundió el sábado y dijo que en realidad la magnitud fue de entre 8,6 y 8,8 grados, similar esta última cifra a la que entregó el Servicio de Geología de EEUU.

Ante tal devastación, la presidenta, Michelle Bachelet, anunció la declaración de "estado de catástrofe" en las regiones del Maule y del Bío Bío, las más afectadas por el seísmo, por lo que tendrán autoridades militares y mayores contingentes de tropas y policiales. Según el ministro de Defensa, Francisco Vidal, son 10.000 los efectivos que se destinarán a esas regiones y 1.500 específicamente en la ciudad de Concepción. Bachelet, que habló tras una prolongada reunión de coordinación en la que participaron ministros, jefes militares, jefes de servicios y empresarios, señaló además, y lamentó, que hay "una enorme cantidad" de personas desaparecidas, que con certeza elevarán las cifras de víctimas mortales. La mandataria también comunicó un acuerdo con las principales cadenas de supermercados para la entrega gratuita de productos de primera necesidad en las regiones del Maule, Bío Bío y algunos sectores de La Araucanía, con un listado de lugares de distribución y pidió a los ciudadanos que ayuden en la reconstrucción del país.

Por su parte, el presidente electo de Chile, Sebastián Piñera, anunció ayer un el plan Levantemos Chile para reconstruir la zona devastada.

Uno de los primeros países en ofrecer su ayuda a Chile fue EEUU y en señal de este respaldo ayer se anunció que la secretaria de Estado, Hillary Clinton, viajará hoy, como tenía previsto.

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