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Sarkozy: 'El burka es un signo de servidumbre y no es bienvenido'

El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, aseguró ayer en un histórico discurso en Versalles que el burka es un "signo de servidumbre", contrario a la "idea de la República francesa sobre la dignidad de la mujer". Además avanzó que no subirá los impuestos porque retrasaría la salida de la crisis económica.

el 16 sep 2009 / 04:39 h.

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El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, aseguró ayer en un histórico discurso en Versalles que el burka es un "signo de servidumbre", contrario a la "idea de la República francesa sobre la dignidad de la mujer". Además avanzó que no subirá los impuestos porque retrasaría la salida de la crisis económica.

En un solemne discurso ante el Congreso reunido en el Palacio de Versalles, y el primero de un jefe de Estado ante las dos cámaras del Parlamento desde 1848, Sarkozy se dirigió a senadores y diputados para exponerles las líneas básicas de su mandato en una intervención similar al discurso sobre el estado de la Unión que hace el presidente de EEUU.

Comenzando por la economía, el presidente francés subrayó que no habrá subidas de impuestos porque eso retrasaría la salida de la crisis. "No haré una política de rigor. No aumentaré los impuestos", prometió, antes de admitir que Francia tiene un problema de déficit, y según dijo, las prioridades de su Gobierno se financiarán con una emisión de deuda pública, cuyo monto y modalidades no concretó.

Tampoco quiso entrar en detalles sobre la reforma del sistema de pensiones, aunque avanzó que "2010 será capital" porque se abrirá

el debate con los interlocutores sociales sobre aspectos que ya están suscitando polémica, como el posible retraso de la edad de jubilación, fijada actualmente en 60 años en Francia. "La crisis no ha terminado y no sabemos cuándo terminará", pero hay que hacer lo posible por superarla cuanto antes, dijo el jefe del Estado galo, quien subrayó que hay que crear un nuevo modelo de crecimiento y "poner la economía al servicio del hombre".

Esa es la meta que se fijó para lo que le queda de mandato al frente de un Gobierno que remodelará mañana miércoles. Sarkozy confirmó que habrá cambios, pero no precisó si será una remodelación grande o simplemente un ajuste del gabinete a la salida de los dos ministros que dejarán sus puestos para ocupar un escaño en el Parlamento Europeo (PE): la de Justicia, Rachida Dati, y el de Agricultura, Michel Barnier.

En el ámbito social, el presidente se fijó como prioridad lograr un modelo de integración y de igualdad basado en criterios sociales y no étnicos, y dejó muy clara su posición en torno al debate de la prohibición del burka.

La prenda de origen afgano, que oculta el rostro de la mujer, "no es bienvenida" en Francia y "no es un problema religioso sino un problema de libertad y de dignidad de las mujeres", afirmó antes de ser interrumpido por los aplausos de algunos de sus interlocutores. Los parlamentarios de la derecha se pusieron incluso en pie para aplaudirle, mientras que los de la izquierda que acudieron a escucharle permanecieron impasibles en todo momento.

Fue una intervención de 45 minutos, retransmitida en directo por televisión y seguida por un debate parlamentario sin voto. Sarkozy pudo protagonizarla gracias a la reforma constitucional votada y aprobada el pasado julio, que levantó la prohibición de que los jefes de Estado se dirijan a los parlamentario, tal y como establecía la Constitución de 1875. El último en hacerlo fue Luis Napoleón Bonaparte en 1848.

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