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Sarkozy sienta hoy en el banquillo a Villepin por acusarle de corrupción

El presidente francés se venga hoy del ex primer ministro Dominique de Villepin y pasa de ser el acusador en el caso Clearstream, que pretendió acabar con parte de la clase política gala.

el 20 sep 2009 / 19:56 h.

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Margaret Chan, directora general de la OMS.

De acusado a víctima. Hoy comienza el proceso por el llamado caso Clearstream, en el que el ex primer ministro Dominique de Villepin es acusado de complicidad en denuncia calumniosa contra el presidente Nicolas Sarkozy, su ex rival a la sucesión de Jacques Chirac.

La rivalidad política entre Sarkozy y Villepin, centra el juicio por las falsas listas de la sociedad financiera Clearstream con las que se quiso acusar de corrupción a cientos de miembros de la clase dirigente francesa, empezando por el actual presidente.

Villepin, que durante años formó parte junto a Sarkozy de los gobiernos conservadores del ex jefe del Estado Jacques Chirac, se va a sentar durante cuatro semanas en el banquillo de los acusados en un proceso en el que el actual presidente aparece como víctima y se ha constituido en acusación particular.

El ex primer ministro de Chirac, que se juega su destino político y no ha cesado en los últimos meses de criticar la acción de Sarkozy al frente del Estado, quiere que los jueces del Tribunal Correccional de París al abrir la vista rechacen la acusación particular del presidente de la República en nombre de la independencia de la justicia y del riesgo de presiones.

Unas presiones que, a su juicio, son mucho más que virtuales a la vista del "ensañamiento" y la "rabia" que Sarkozy ha manifestado públicamente hacia él desde que se conoció la manipulación de unas listas -que pronto se revelaron falsas- de supuestos titulares de cuentas de la sociedad luxemburguesa de pagos Clearstream. Los hechos se remontan a la venta por Francia a Taiwán de unas fragatas en 1991 que han sido objeto de investigación por la justicia francesa por la sospecha de que personalidades políticas e industriales recibieron comisiones irregulares.

En 2003, el informático y financiero Imad Lahoud, gran fabulador que dice haber tenido contactos con Bin Laden, contacta con el vicepresidente del grupo de defensa y aeronáutica EADS, Jean-Louis Gergorin, para darle cuenta de la existencia de unos listados de titulares de cuentas Clearstream de alta sensibilidad.

Los nombres de varios cientos de personas, entre ellos altas personalidades del Estado y dirigentes empresariales, y del espectáculo, como la modelo y actriz Laetitia Casta, también estaban en manos del consultor, Florian Bourges, que los había comunicado al periodista Denis Robert, y quienes ahora -al igual que Gergorin y Villepin- están inculpados.

Gergorin dio cuenta de esos listados a Villepin, entonces ministro de Exteriores, y al general de los servicios secretos Philippe Rondot. Villepin encargó una investigación a Rondot, que pronto llegó a la conclusión de que todo era una falsificación, y no informó a Sarkozy -entonces ministro de Finanzas- de que figuraba el nombre de su padre, Stephane Bocsa y Paul de Nagy.

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