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Satisfacción entre conductores y usuarios por la inauguración del puente de Hierro

Unos 300 autobuses pasarán por la plataforma reservada para el transporte público cada día y ahorrándose entre cinco y 10 minutos por trayecto

el 26 oct 2009 / 18:46 h.

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Uno de los primeros autobuses en cruzar por el puente de Hierro.

Son las 13.58 horas. En plena hora punta, Antonio Fernández Espinosa mete primera y parte desde la parada que está junto al colegio Santa María del Valle de Mairena del Aljarafe con dirección a Sevilla. "Solemos llegar en 25 minutos", aclara. La línea M-150, que va a Sevilla pasando por San Juan de Aznalfarache, se topa con todo tipo de obstáculos, como un coche en doble fila para recoger el pan o un viandante que cruza sin mirar. Pese a ello, llega a las 14.19 horas a su parada en el parque de los Príncipes. Cuatro minutos antes de lo previsto.

El adelanto sólo tenía una explicación: la apertura al tráfico del puente de Hierro de San Juan de Aznalfarache como plataforma reservada para el transporte público hacia Sevilla. Más de 300 autobuses utilizaron ayer el mítico puente, además de "bicicletas, unos cuantos taxis y alguna ambulancia", como bien apuntó la delegada provincial de Obras Públicas, Salud Santana.

El arreglo del puente, que data de 1934 y que ya fue usado para el paso del tranvía, encaró ayer su puesta de largo con un año de retraso, ocasionado en gran parte por la presencia de chabolas en los bajos "que impedían la ejecución de las obras", que no sólo consistían en adaptarlo a su nuevo uso, sino también en "reforzar toda su infraestructura".

La satisfacción no sólo estaba en Obras Públicas, sino también a pie de calle. Los usuarios y conductores que se montan en los autobuses de las ocho líneas beneficiadas coincidían en que el cambio va para bien. Mara Delgado, una joven sanjuanera, coge a diario el autobús con sus compañeras Anabel Martín y Zaida López, de Mairena del Aljarafe, para asistir a las clases de auxiliar de laboratorio en Los Remedios. Calculando a ojo, las tres están convencidas de que habían llegado antes a su destino, aunque pasaron por el Barrio Bajo, que se suele atascar. "Nos hemos librado del mogollón", explican. Y es que cogen el autobús en pleno atasco: a las 7.00 horas.

María Vascones, otra habitual de las líneas de este entorno, coincide con ellas. Va a diario de su pueblo a trabajar a Mateos Gago y "aunque sólo son unos minutos, sí se ve que el puente funciona y nos salva del jaleo de la carretera de Coria del Río".

Los conductores, por su parte, ven la mejora pero aún esperan que la conclusión de otras obras que trastocan su recorrido, como las de la avenida 28 de Febrero de San Juan de Aznalfarache, termine por mejorar al completo el servicio. "Es más cómodo pasar por el puente de Hierro, porque te libra del atasco de la SE-30, pero se verá el resultado cuando acaben otras obras", indica Amador Álvarez, uno de los conductores del Consorcio de Transportes al que que le tocó en suerte la línea M-140, que va de Sevilla a La Puebla del Río.

Este pueblo, junto a Coria del Río, Isla Mayor, Gelves, Palomares del Río, Almensilla, Mairena del Aljarafe, San Juan de Aznalfarache, Tomares y Bormujos, verán recortado el tiempo de llegada a Sevilla entre cinco y 10 minutos, según los cálculos de la Consejería de Obras Públicas.

La reapertura de este puente beneficiará a ocho líneas y a una media de 6.500 pasajeros diarios. "Los autobuses no serán esclavos del tráfico", apuntó la delegada provincial, que también resaltó dos ventajas añadidas: librar de los atascos a la autovía de Coria del Río y "recuperar un puente que es un emblema". Una vez que se conecte el carril bici con la red de Sevilla a través de una pasarela sobre la SE-30, el puente abrirá también para vehículos de alta ocupación (VAO).

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