Se acabó la paz con Ferraz

Los socialistas andaluces exigen a la dirección federal explicaciones internas tras el episodio político de Ponferrada y Griñán avisa de que deben asumirse “responsabilidades orgánicas”

el 11 mar 2013 / 22:00 h.

Griñán Cinco DíazPonferrada, donde el PSOE pactó con el partido de Ismael Álvarez, condenado por acoso sexual en el caso Nevenka, para arrebatar la alcaldía al PP , ha reabierto las grietas en las recompuestas relaciones entre los socialistas andaluces y Ferraz. La indignación es mucha en las filas del partido de José Antonio Griñán. El golpe político para el secretario general del PSOE, Alfredo Perez Rubalcaba, puede convertirse, según muchos, en algo más que “una historia muy desgraciada”, como dijo ayer Griñán durante su comparecencia en un desayuno organizado por Cinco Días. Rubalcaba mandó parar en el último minuto, cuando ya todo estaba consumado. Lejos de la dimisión, el flamante alcalde, Samuel Folgueral, y sus concejales se han dado de baja en el partido y han vuelto a dejar en entredicho la autoridad del líder. Griñán, secretario general de los socialistas andaluces y presidente federal del PSOE, aseguró públicamente que “el líder del PSOE es un líder social”, en alusión a Rubalcaba, y que “las responsabilidades orgánicas están donde están”, en clara referencia al secretario de Organización, Oscar López, que ignoró en las semanas previas a la moción todas las denuncias de los militantes. Griñán se preguntó cómo no se vio antes lo que estaba pasando. Fuentes cercanas al presidente negaron que hubiera pedido la dimisión de López, aunque sí admitieron el malestar interno con “el equipo de Ferraz” por lo ocurrido. Los dirigentes del PSOE andaluz no solo apuntan al secretario de Organización, sino que recuerdan que la actuación del secretario de Política Municipal, el andaluz Gaspar Zarrías, “deja mucho que desear”. El PSOE andaluz, que tiene la llave del liderazgo de Rubalcaba y que el pasado noviembre firmó con Ferraz un pacto de no agresión tras meses de relaciones muy tensas, retoma su guión y pide al secretario general que “renueve sus equipos” y diga de una vez si optará o no a ser candidato en las primarias del partido. La cúpula del PSOE andaluz insiste en que el problema de liderazgo de Rubalcaba viene en gran parte por su indefinición y porque “ha dejado muchas puertas abiertas”. Le exigen además que elimine de la cúpula de Ferraz a “todo el entorno del blanquismo”, en referencia a José Blanco. Desde la cúpula del PSOE andaluz consideran que lo de Cataluña y la ruptura con el PSC era “inevitable”, pero muestran gran preocupación por el órdago de los socialistas gallegos (que han puesto en marcha las primarias al margen de Ferraz) y por Ponferrada. Desde el PSOE andaluz lamentan “la imagen de ejército de Pancho Villa” que da el partido y admiten que no saben si se aguantará hasta la conferencia política de octubre. Griñán, en un multitudinario foro económico, dijo que pedirá explicaciones internamente y defendió que fue la presidenta del PSOE-A, Amparo Rubiales, una de las que más ha batallado contra la moción de Ponferrada. Rubiales y la secretaria general del PSOE de Sevilla, Susana Díaz, advirtieron desde sus cuentas de Twitter el viernes que estaban radicalmente en contra del pacto. Poco después y ante la presión, Rubalcaba mandó parar. El secretario de Organización, Oscar López, había llamado al vicesecretario general del PSOE-A, Mario Jiménez, para frenar el motín de las socialistas andaluzas. Griñán avaló a sus compañeras.

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