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Se acabó la Segunda, regresa el futuro

Con el 2-1 al filial del Villarreal y el balón en las manos de Casto, el Betis dio carpetazo a este par de años sonrojantes en la segunda categoría del fútbol español. Tiene sentido: contra un filial, el Betis se despidió de la categoría donde ya juegan equipos filiales. Esto se acabó. Ahora regresa el futuro.

el 04 jun 2011 / 22:01 h.

El beticismo festejó el ascenso y el título de Segunda.
El silbato de Hernández Hernández cerraba un bienio del Betis en Segunda División, Liga Adelante o como se llame. Sonaba la hora de encerrar bajo siete llaves algunas cosas… y empezar a pensar en el regreso al futuro. Los tenistas y atletas de alta competición compartimentan muchísimo en el sentido de que pocas veces se quieren referir a acontecimientos recién superados, positivos o negativos. Es una estrategia psicológica: en lo anímico, toca mirar al frente. En el caso del Betis, esto puede ser así, pero sólo hasta cierto punto.

La situación que rodea a la sociedad anónima verdiblanca tiene más interrogantes que certezas. El recambio o recolocación de de altos cargos (Gordillo, Bosch…) no debe ocultar lo sustancial: la toma de las decisiones importantes en este Betis, que son esencialmente las económicas, pasa por las oficinas de los administradores concursales, que tienen las palabras definitivas sobre el último céntimo de euro para fichajes o pagos de nóminas. En un equipo de la actual Primera División, en el momento actual de la economía del fútbol y de España, ésta no es una situación completamente disparatada. Pero sí atípica, incierta: se requiere delicadeza extrema en el control de las operaciones.

El Betis, sus directivos y administradores, están obligados a blindar anímica y deportivamente a su plantilla y cuerpo técnico, para evitar nuevas catástrofes: en lo posible. Si no hay presupuesto para fichajes, al menos que no falte para pagar a los que están y han ascendido al equipo. Los que de verdad tengan cierta influencia deberían intentar (al menos, intentar) mediar o intervenir en el conflicto judicial que mantiene al club en una extraña burbuja, con Lopera y sus abogados por un lado, la jueza Alaya por otro, los administradores a lo suyo… y la afición, a ver qué pasa. Cuando regresa el futuro, el Betis debería tener fresco este calvario que acaba de cerrar el silbato de Hernández Hernández. Debería…

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