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Se busca un estilo: razón, en el Centro

Un paseo para descubrir un mobiliario urbano con mil caras.

el 30 abr 2010 / 20:19 h.

Nadie duda a estas alturas de que la ciudad ganó enteros con la reurbanización de los puntos claves del Centro. No sólo Sevilla. También sus ciudadanos, quienes además de disfrutar de amplios espacios peatonales, han tenido que ser capaces de aprender a distinguir entre un extenso catálogo de farolas, bancos, fuentes y papeleras que dan lustre al mobiliario urbano instalado en el Casco Antiguo desde la nueva Alameda de Hércules hasta la Puerta Jerez.

Lo cierto es que muchos nunca han llegado a adaptarse a esta moderna gama de farolas y bancos que han dado forma al nuevo modelo de ciudad para los peatones. Una falta de consenso estético que ha desembocado en el proyecto de unificación de todo el mobiliario urbano del Centro, trasladando el actual a zonas periféricas de la ciudad donde parece que su encaje visual será, en principio, menos cuestionado. El cambio no está basado exclusivamente en la falta de consenso entre los vecinos sino en la ausencia de una unidad estética que, al fin y al cabo, repercute negativamente en la imagen turística que la ciudad proyecta al exterior. Y es que no hay nada mejor que dar un paseo por el Centro para descubrirlo.

La primera de las grandes obras que llevó a cabo el Gobierno municipal puso fin a años de proyectos de reurbanización y aplazamientos en la Alameda de Hércules. No sin algún que otro quebradero de cabeza, las obras de este gran espacio peatonal dotaron a la zona de un mobiliario urbano en tonalidades ocres que fijaban un estilo claro para lo que debía ser la Alameda del siglo XXI, aunque sin contar con el respaldo mayoritario de los ciudadanos. "Esto ya no está como antes. Yo lo veo muy moderno pero por lo menos podemos andar sin coches", explica José Lucena, un vecino de la zona. Desde entonces, farolas curvadas colocadas por parejas y bancos de granito formando figuras geométricas componen el singular escenario de esta gran explanada de la zona norte del Centro.

Dejando atrás la explanada de colores terrizos, la recién estrenada Plaza de la Encarnación es fiel reflejo de la gran variedad en el criterio estético que puede observarse en el Centro. A los grandes arriates y las fuentes curvadas -tomadas ya por los jóvenes para demostrar sus habilidades con el patinete- hay que sumarle los bancos de granito y las farolas de aluminio que conviven aún con las primitivas luminarias de la zona.

Por encima del acierto estético, es una decoración fría que contrasta con las posibilidades comunicativas que permite la forma semicircular de los bancos de la plaza. Y es que es difícil resistirse a mantener una buena charla entre desconocidos, cuando a uno se lo ponen tan fácil, con estos bancos al estilo mesa de camilla que son la debilidad de las señoras de cierta edad. "Yo me vengo aquí por las mañanas a sentarme y a charlar, y así paso el día", aclara Dolores Martín. Lo cierto es que, con todo, la Encarnación es otro vivo ejemplo de la estética anárquica que reina en el Centro. Y eso sí, la interminables obras del entorno se han convertido en la mejor defensa de un mobiliario que se presume provisional.

La ruta por las delicias estéticas del Centro tiene parada obligatoria en el eje que forman las plazas de la Alfalfa, del Pan y la Pescadería. "A mí me gusta. Yo entiendo que a esto no estamos acostumbrados pero hay que ser modernos", señala Paqui Ruiz, una joven decoradora cuyos gustos abarcan desde una buena pintura hasta las farolas galácticas, casi indescriptibles, que pueblan la zona. Un estilo mezclado con el de los bancos, más propios de grandes superficies suecas que de Sevilla, que las complementan.

El último reducto de la Sevilla de antes -ni mejor ni peor que la de ahora- lo guarda la Avenida de la Constitución como oro en paño. Una larga fila de farolas fernandinas a las que la llegada del tranvía le ha hecho doblar el turno de trabajo para ser luminarias de noche y postes de catenarias de día. Y es que por encima de gustos, Sevilla pide a gritos un criterio que unifique la estética de la mejor tarjeta de visita que tiene la ciudad.

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