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"Se derrumbó y nos dijo que Marta no estaba en el río"

Tres agentes aseguraron ayer que el que fuera menor dijo haber visto a Marta "ensangrentada" en la habitación de Miguel.

el 02 nov 2011 / 10:02 h.

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"Comenzó a llorar como si se le fuera a salir el corazón del pecho". Esta fue la reacción del Cuco cuando supo que era trasladado del centro de menores en el que se encontraba hasta los juzgados porque se había encontrado su perfil genético mezclado con el de Marta. Era 4 de marzo de 2009 y Francisco Javier García Marín, condenado por un delito de encubrimiento por su participación en el crimen de Marta del Castillo a tres años de internamiento, se derrumbó confesándole a la Policía que estuvo en el piso de León XIII el 24 de enero de 2009 y que vio a la joven "con la cara ensangrentada" y en un "charco de sangre", en la habitación de Miguel Carcaño. Así, lo contaron ayer los tres agentes que iban en el coche con el entonces menor, coincidiendo los tres en que fue una declaración "espontánea" tras conocer que se había localizado su ADN mezclado con el de la joven bajo la mesa de ordenador de Miguel Carcaño. Un lugar en el que, según explicó la jefa del Grume ayer, fue "el que indicó Miguel que se produjo la muerte de Marta".

Cuando los agentes le dijeron que por ese motivo tenía que ir de nuevo al juzgado el Cuco, que desde el viernes está internado en un centro de menores, se derrumbó y comenzó a llorar. Entonces dijo que el día de los hechos se encontraba junto a Miguel Carcaño en la habitación de éste en León XIII y vio a Marta rodeada "de un charco de sangre". "Tenía la cara ensangrentada", añadió. Luego explicó que salió de la vivienda para "llamar" a Samuel desde una cabina de teléfono. Y, lo más importante, reconoció que "Marta no estaba en el río", ya que por entonces un amplio dispositivo llevaba más de dos semanas buscando el cuerpo de la chica en el Guadalquivir. Ese era el lugar que tanto él, como Miguel y Samuel habían indicado en sus declaraciones policiales. Es más, los tres fueron trasladados hasta el pasarela de Camas, siendo Miguel el que llegó a indicar el punto exacto porque recordaba que "había una marca de un badén que se había levantado".


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