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"Se impone comer en el trabajo por el avance de la idea de conciliación"

Sergio Parra Valero. Es presidente de Yspoon y Hummel, la primera de reparto de comida casera al trabajo y la segunda de material deportivo. La tecnología unió a las dos firmas

el 04 feb 2012 / 20:22 h.

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Sergio Parra (Granada, 1974) es el presidente de dos empresas que nada tienen que ver entre sí en cuanto a actividad. Ligado desde que nació al mundo del deporte, combina el desarrollo de la marca Hummel en España y Portugal con Yspoon, una firma que lleva comida casera al trabajo bajo un concepto novedoso. Ahora se centra en desplegar sus redes en Madrid.

-Lidera dos empresas, una de material deportivo y otra de reparto de comida al lugar de trabajo. ¿Cómo confluyen dos proyectos tan distintos?

-Los une la tecnología. Las empresas necesitan un soporte tecnológico de gran nivel y en paralelo hemos desarrollado otra empresa para ello. Cuando me hice con Hummel, me di cuenta de que necesitaba un desarrollo tecnológico importante y decidimos hacerlo nosotros. Ya que teníamos la fábrica de software, decidimos explotar otros proyectos, como Yspoon.

-Empezó con Hummel.

-Conseguí la licenciataria en 2008. Me dedico al deporte desde que nací. Fui jugador de baloncesto y mi hermano mellizo Juan Pedro y yo éramos muy inquietos y queríamos buscarnos el futuro. Primero montamos una empresa de gestión deportiva, dedicada a la organización de eventos. Ahí vimos que comprábamos mucho material deportivo y pensamos que si en vez de comprarlo lo vendíamos, no sólo nos ahorrábamos dinero, sino que ganábamos el margen. Entonces me inventé la marca Vive con 19 años.

-¿Cómo funcionó esa marca creada por usted?

-Hoy por hoy sigue siendo la del Granada de baloncesto. Al poco tiempo vi que me gustaba la gestión y lo compatibilicé con la marca. Fui el director de cantera del Granada de baloncesto y después director de marketing con el Granada CF y me fue realmente bien. Jugó la fase de ascenso y mi labor dio resultados. Me puso en el escaparate deportivo y, como soy entrenador de baloncesto, me contrataron en el Granada como gerente. Ascendimos a la ACB y tuve que dejar la marca. Fue mi hermano el que la desarrolló. Como seguía con el deporte, fui al registro mercantil a buscar empresas con dificultades y compré Hummel a los anteriores propietarios para la fabricación y explotación de la marca en España y Portugal.

-Hummel sigue siendo entonces internacional.

-Tiene central internacional y en los países grandes licenciatarias de distinto nivel. Nosotros tenemos el máximo. El diseño con el que ganó el Unicaja la liga salió de patronistas sevillanos, como la camiseta del Cajasol.

-¿Dónde fabrica?

-Tenemos dos fábricas. Una propia en Marruecos y otra en unas instalaciones que compartimos con nuestros socios en China. En cuanto al desarrollo de productos y diseños hay algunos comunes, pero cada país tiene productos especiales. Aquí hace más calor y eso se tiene en cuenta. Tenemos una empresa de nivel alto en calidad y precio y necesitamos aplicar buena tecnología a lo que hacemos.

-¿Y cómo pasa de ahí al negocio del reparto de comida?

-En 2010 vi que el futuro, y no es una frase hecha, estaba en la tecnología. Dotamos a Hummel de un desarrollo tecnológico elevado y a partir de ahí me asocié con Daniel Escribano, experto en esta rama y pusimos en marcha la división tecnológica. En el tema de Yspoon, partía de la base de que la comida estaba inventada. Vimos que el servicio ya se hacía en Sevilla pero que adolecía de la calidad necesaria y que tenía que ser escalable. La idea era buena, pero lo realmente bueno es saberlo hacer. Hicimos un software espectacular que mide a la perfección la cantidad que se necesita en cada plato y nunca sobra comida. A muchos restaurantes el dinero se le va al cubo de la basura. En Yspoon eso no se da. Comenzamos en Sevilla en mayo de 2011, en septiembre llegamos a Valencia y estamos desembarcando en Madrid.

-¿Cómo ha sido la acogida?

-En Sevilla sensacional a pesar de que mucha gente se permite volver a casa a comer a mediodía por los horarios y la cercanía de las distancias. Aunque parezca mentira, en Madrid y Valencia no existía el concepto, el hecho de que te lleven comida casera al lugar de trabajo. El potencial en esas ciudades es mayor. Nuestra máxima es no fallar en los pedidos porque si a alguien no le llega su comida a tiempo es buena razón para enfadarse.

-¿Cuál es el perfil del cliente?

-Hay de todo, el único requisito común es que tiene que almorzar en el trabajo en el menor tiempo posible y ese perfil, con la la idea de conciliación, se está imponiendo. En vez de dos horas, la gente para 45 minutos, lo justo para comer, para poder volver a casa a hacer otras cosas.

-¿Hay feed-back con ellos?

-Es tremendamente importante. Mantenemos un diálogo continuo con los clientes en las redes sociales y la propia aplicación te permite valorar los platos. Queremos que sean críticos porque buscamos el mejor servicio. En cada ciudad escogemos a alguien que haga auténtica comida del sitio de buena calidad. Queremos que se reconozcan los sabores. En Sevilla es Casa Pepi.

-¿Piensa en otras ciudades?

-En el próximo año queremos abrir en Barcelona, Málaga, Bilbao y Zaragoza. En los próximos dos meses nos vamos a centrar en Madrid. En Sevilla contamos con 200 personas que comen una media de 3,4 días a la semana con nosotros. Hay otros 300 que lo hacen una vez a la semana y luego existen clientes esporádicos. Funciona por internet, aunque hay un teléfono de atención al usuario. Los tickets que dan las empresas también se pueden usar.

-Eso con Yspoon. ¿Con Hummel tiene nuevos proyectos?

-Tenemos uno determinante. Gracias a la tecnología hemos desarrollado una aplicación para vender a tiendas de un día para otro. El crédito no les llega y no pueden programar grandes compras. Así, hemos stockado en un almacén en Alemania y se vende a las tiendas a demanda. Es una buena manera de llegar a los establecimientos. En calidad está por encima de Nike y Adidas.

-Comenzó en plena crisis. ¿No le dio vértigo?

-No. Tenemos los problemas de financiación que tiene todo el mundo pero salimos adelante gracias a la exposición de nuestro patrimonio personal. Ahora mismo tenemos a más de 50 personas es plantilla. Tenemos competencia pero si eres empresario ese temor no puede existir. Con internet, es fácil que te repliquen la idea, por eso tenemos que ser los mejores en servicio y calidad.

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