Deportes

Se necesita milagro en el barrio de Heliópolis

Por desgracia, los peores pronósticos se confirmaron: al margen de cualquier casualidad afortunada, el equipo actual del Betis no parece capaz de ganar a nadie. La pinta es desoladora, como la de un enfermo en coma vegetativo. Agarrotado, como moribundo, víctima de limitaciones propias y extrañas, este equipo agoniza: sólo un milagro puede salvar esto.

el 16 sep 2009 / 02:30 h.

Por desgracia, los peores pronósticos se confirmaron: al margen de cualquier casualidad afortunada, el equipo actual del Betis no parece capaz de ganar a nadie. La pinta es desoladora, como la de un enfermo en coma vegetativo. Agarrotado, como moribundo, víctima de limitaciones propias y extrañas, este equipo agoniza: sólo un milagro puede salvar esto.

Es imposible hacerlo peor: con Chaparro o con Nogués, con Lopera y con Lopera, con la jubilación de ilustres profesionales y sin ella, se ha llegado a lo que se veía venir desde hace semanas: bloqueado, quemado, incapaz de hacer lo mínimo para ganar a nadie, este equipo del Betis agoniza y se desangra. Lo visto en Bilbao hace pensar que sólo un milagro podría generar algún triunfo y evitar la catástrofe absoluta que supondría el descenso de categoría. Viene bien aquí la letra de la 'Balada de Lucy Jordan', que pone emotivo final a la magnífica Thelma&Louise. Pero esto, ni es magnífico, ni debería ser emotivo: deprime.

Todos los profesionales del Real Betis Balompié, desde la cúpula del club hasta los futbolistas, pasando por técnicos y habitantes de despachos, van a tener muy difícil explicar lo inexplicable: lo que a su afición inigualable le vienen mostrando todos es ausencia de compromiso, falta de liderazgo, depresión, como se llame. Dirán que la gente no debe pensar en conspiraciones, pero cuando se ve lo que se ve ante los suplentes de un lastimoso Athletic, ¿qué se puede pensar? ¿Quién ha instalado esta situación, qué cables se han fundido para que el equipo se arrastre así, qué ha sido de jugadores como Oliveira, Arzu, Mark González o el mismo Emana? La sensación que ofrecen al exterior es la de hallarse en liquidación por derribo.

Y he ahí algo de la letra de esa Balada de Lucy Jordan. Canción de Marianne Faithfull: "... ella yacía bajo las sábanas, soñando con mil amantes, hasta que el mundo se volvió naranja y la habitación se puso a girar. Y, a la edad de 37, ella asumió que ya nunca conduciría un coche deportivo por París, con la brisa cálida en su pelo, así que dejó el teléfono sonar". Hermoso retrato de cómo se tira la toalla de la emoción, hecha un harapo que se deja escurrir por el fregadero. Thelma&Louise, al barranco. Esto están haciendo con el Betis. Se necesita milagro en el barrio de Heliópolis. The End. ¿O no...?

  • 1